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NOS CONSUME EL CONSUMO

“Cuando nuestro consumo consume el mundo” “Frente a un discurso oficial que nos insta a olvidar lo que hay detrás de las mercancías que compramos, proponemos un ejercicio de reflexión que nos lleve a buscar alternativas más justas y acciones encaminadas a cambiar las reglas del juego. Y viendo esto me preguntaba y me p

“Cuando nuestro consumo consume el mundo”

1609880218 927927 1609880475 noticia normal recorte1“Frente a un discurso oficial que nos insta a olvidar lo que hay detrás de las mercancías que compramos, proponemos un ejercicio de reflexión que nos lleve a buscar alternativas más justas y acciones encaminadas a cambiar las reglas del juego.

Y viendo esto me preguntaba y me pregunto cuando veo en los supermercados toda la mercancía que hay. Mientras buscaba unos cleenex veía todo lo que había allí almacenado en las estanterías… 

La primera acepción de la palabra consumir, según el Diccionario de la RAE, es “destruir, extinguir”. No siempre se consideró que una persona, al comer, consume. No siempre nuestra alimentación supuso la destrucción del entorno hasta colocarnos al borde de la extinción de los ecosistemas de cuya sostenibilidad depende la vida humana. Pero, en el marco del sistema económico y político actual, cada uno de los gestos cotidianos, a través de los que resolvemos nuestras necesidades y satisfacemos nuestros deseos, suponen actos de consumo que extinguen recursos y bienes comunes.873x490 c 56149

Parte fundamental del problema radica en esa confusión entre necesidades y deseos que se produce en nuestras sociedades contemporáneas. Y, también, en la caracterización como “recursos naturales” a disposición del ser humano de aquellas fuentes de vida que garantizan los flujos de los que depende la vida. La satisfacción de las necesidades humanas deviene en consumo cuando el sistema económico necesita de la mercantilización de la vida y, en esa rueda infernal a la que el pensador austríaco Karl Polanyi llamó “molino satánico”, comenzamos a tratar a los seres vivos, incluyendo a los propios seres humanos, como si fueran cosas.

Cuando eso ocurre, y se coloca en el centro la reproducción del capital y no la sostenibilidad de la vida, la lógica de flujo de la naturaleza, por la que los recursos tienen la capacidad de regenerarse, se convierte en una lógica de stock, de recursos finitos que se acaban porque extraemos por encima de la capacidad de regeneración. Si antes una comunidad podía publicidad y consumoabastecerse a partir de lo que crecía en su territorio, ahora necesitamos avanzar sobre territorios cada vez más lejanos para sostener nuestros opulentos estilos de vida. El sistema se llama a sí mismo eficiente, y critica otras propuestas de mundos posibles, como la agroecología o la agricultura campesina tradicional, calificándolas de poco eficientes; pero un análisis más detallado revela que, en realidad, el sistema hegemónico es profundamente despilfarrador en todos los sentidos, incluido el económico. Si su negocio resulta tan lucrativo es porque “externalizan” los costes reales de su actividad: no pagan salarios dignos, no pagan lo que contaminan, no pagan los daños a nuestra salud que implica el uso de sustancias tóxicas, y por no pagar, casi ni pagan impuestos.

https://elpais.com/elpais/2021/01/05/alterconsumismo/1609880218_927927.html

Es una nota más que tenemos que ir amplificando y descubriendo para ajustarnos a loconsumismorojas imprescindible y necesario con una prevención a corto plazo, no a largo plazo. 

Si se planifica a largo plazo es porque hay trampas en el camino porque si no la naturaleza tiene recursos para dar y tomar de sobra