NOTICIA ESPERANZADORA PARA LA ETERNA JUVENTUD
Esta noticia de ciencia parece esperanzadora. De nuevo sale a la palestra el doctor Juan Carlos Izpisua Belmonte, investigador español que trabaja como profesor en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos (California, EE.UU.) y es Catedrático Extraordinario de Biología del Desarrollo
Esta noticia de ciencia parece esperanzadora.
De nuevo sale a la palestra el doctor Juan Carlos Izpisua Belmonte, investigador español que trabaja como profesor en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos (California, EE.UU.) y es Catedrático Extraordinario de Biología del Desarrollo de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), ya que ha descubierto que la expresión intermitente de genes asociados con un estado embrionario puede revertir los signos del envejecimiento. "Nuestro estudio demuestra que el envejecimiento no evoluciona en una sola dirección, tiene plasticidad, y modelando adecuadamente el proceso, el envejecimiento puede revertirse".
Para la investigación han utilizado la técnica de la ‘Reprogramación celular’ (que ya la utiliza todo el mundo en sus investigaciones) proceso en el que a través de la expresión de 4 genes, conocidos como los factores Yamanaka (del japonés Shinya Yamanaka, premio Nobel de Medicina 2006), los científicos son capaces de convertir cualquier célula adulta en una célula madre pluripotente (iPSC) al introducir una combinación de dichos cuatro genes. Las células iPSCs, al igual que las células madre embrionarias, son capaces de dividirse de forma indefinida y convertirse posteriormente en cualquier tipo de célula de nuestro cuerpo. Pero… esta división indefinida también es una de las características del desarrollo de las células tumorales. Entonces Izpisua se planteó una alternativa: inducir los factores de Yamanaka durante un periodo de tiempo más corto que el usado para convertir una célula adulta en una iPCS (es decir, una reprogramación parcial: las células rejuvenecen sin perder su identidad).
El experimento lo ha realizado con células de ratones afectados por progeria (una alteración que produce un envejecimiento prematuro y rapidísimo), consiguiendo rejuvenecer sus células y, por tanto, alargarles la vida un 30%. Más aún, Izpisua ha conseguido revertir el envejecimiento también en células de piel humana (pero solo en laboratorio). Los resultados no son espectaculares, pero son esperanzadores porque han sido idénticos en ambos casos.
El hallazgo, publicado en la revista Cell, muestra cómo los investigadores han revertido los signos del envejecimiento en estos ratones a través de la ‘Reprogramación de marcas químicas en el genoma’, conocidas como ‘marcas epigenéticas’.
La hipótesis del grupo de expertos es que dichas marcas –que controlan la expresión de los genes y protegen nuestro ADN– son las principales causantes del envejecimiento, pero que pueden ser maleables llegando incluso a reducirse. "No hemos corregido la mutación que causa el envejecimiento prematuro de estos ratones. Alteramos el envejecimiento cambiando el epigenoma, lo que indica que se trata de un proceso flexible".
El doctor Izpisua dice que cuando los resultados de su investigación se apliquen en humanos va a ser, probablemente, a través de una medicación (no a través de una manipulación genética) que sea capaz de activar esos cuatro genes. Cuando esto se logre, la vida -que hasta ahora tiene un tope de edad media en 100 años en unas condiciones aceptables- podrá convertirse en otra realidad muy diferente. Si hasta ahora se ha llegado a ello sin ninguna intervención médica, esto parece indicar que a partir de esta edad (la que tenemos ahora) habrá que recurrir a la ciencia médica si queremos prolongar el desarrollo de estos mecanismos que rejuvenecen a los órganos y los hace volver a empezar en la misma estructura.
Felicitaciones al doctor Izpisua.