NUESTRO SILENCIO Y NUESTRA PROTESTA HACIA RUBALCABA
Lo que parecía imposible si tenemos en cuenta lo que gusta el poder: Alfredo Pérez Rubalcaba se va {tip Rubalcaba ::En su comunicado del día de hoy ha dicho: “Han sido 21 años, que son muchos, pero menos de los que algunos habéis dicho... llegué en el 93". Sin embargo realmente comenzó hace 32 años. Inició su carrera p
Lo que parecía imposible si tenemos en cuenta lo que gusta el poder: Alfredo Pérez Rubalcaba se va {tip Rubalcaba::En su comunicado del día de hoy ha dicho: “Han sido 21 años, que son muchos, pero menos de los que algunos habéis dicho... llegué en el 93". Sin embargo realmente comenzó hace 32 años. Inició su carrera política con la llegada al gobierno del PSOE en 1982, asumiendo distintos cargos hasta que en 1986 fue elegido Secretario de Estado de Educación, en 1992 ministro de Educación y Ciencia, y ya en 1993 ministro de la Presidencia hasta 1996 (época del escándalo del GAL). Desde entonces ha sido diputado por Madrid.} después de 32 años en la política {/tip}. Ha anunciado que dejará su escaño al término de este periodo de sesiones, que el de hoy jueves es su último pleno ordinario, y que en septiembre volverá a "mi universidad", la Universidad Complutense de Madrid, a dar clases como profesor de Química Orgánica.
Lo que no entendemos es que le dejen volver a la universidad ¿Qué podrá enseñar a ese nivel y a estas alturas este señor? Si se ha dedicado a la política tanto tiempo, y ya habiendo cumplido su labor como tal, no entendemos cómo se le pudo haber guardado un puesto, cuando lo único que puede hacer es contaminar más a la universidad de lo que ha contaminado su partido –el cual vive contaminadamente-.
Estas personas no deberían ser admitidas como docentes en las universidades. Como ponentes de conferencias en las que cuenten sus experiencia como ‘semi-gobernantes’ u opositores a gobernantes… ¡pues sí!, pero… ¿enseñar? ¿Qué nos puede enseñar el señor Rubalcaba?... Nos podría enseñar los ‘trapicheos’ del poder –cosa que, obviamente, no va a hacer-, al fin y al cabo es el hombre que mejor conoce las cloacas y los sumideros del poder y la política de este país.
Vuelve a la enseñanza en la universidad… ¡Si no tiene nada de universalidad que enseñar, ni él ni el Partido Socialista O-lo-que-sea Español (PS-o-E). ¡Qué vergüenza!

Por nuestra parte no le aplaudimos como en el Hemiciclo –el Congreso- donde le dieron “un cerrado aplauso y una gran ovación con motivo de su marcha”… ¡Por favor! ¿Por qué tendríamos que aplaudir? Se aplaude a la mediocridad, se aplaude a la inutilidad, se aplaude a la falta de criterio, de ética, de dedicación… ¡Por favor, por favor! Y encima… ¡hala!... ¡a enseñar!, pero... ¿qué va a enseñar?
Nuestro más profundo silencio para el señor Rubalcaba en su despedida. Nuestro deseo es que nos deje tranquilos, y que deje tranquilos a nuestros hijos; que se vaya a la playa, a la montaña o donde quiera a divertirse, o a escribir sus memorias -¡veremos si alguien las compra!-.