NUEVA BOMBA EN UN AUTOBÚS EN PESHAWAR
Mientras, en Peshawar, Pakistán, de nuevo otra bomba colocada en la parte trasera del autocar-autobús, estalla con más de sesenta personas dentro. ¡Increíble, increíble! Dieciocho personas han fallecido, y numerosas están heridas. ¿Cómo se puede poner una abomba en un autobús de civiles con esa absoluta impunidad y esa
Mientras, en Peshawar, Pakistán, de nuevo otra bomba colocada en la parte trasera del autocar-autobús, estalla con más de sesenta personas dentro.
¡Increíble, increíble! Dieciocho personas han fallecido, y numerosas están heridas.
¿Cómo se puede poner una abomba en un autobús de civiles con esa absoluta impunidad y esa decisión de acabar con cualquier actitud, con cualquier colaboración, para que se tenga una mínima —¡mínima, mínima!— paz, o como se le quiera llamar? ¡Impresionante!
Impresionante, pues, el desalojo de los gitanos; impresionante la inflación que nos aplasta, impresionante que haya habido más ataques químicos en Siria; impresionante que, sin más, por protestar, metan en la cárcel a veintidós activistas de Greenpeace; e impresionante, sin duda, la bomba, con dieciocho muertos, en Peshawar, en un autobús civil.