OPERACIÓN MOLINOS: SENTENCIA MUY RIGUROSA CONTRA LA EX ALCALDESA DE LA MUELA
Parecía imposible pero después de 7 años que ha durado la recogida de pruebas en un caso de corrupción urbanística, han condenado a 17 años por 14 delitos de prevaricación, cohecho pasivo, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, y fraude de subvenciones, a doña María Victoria P
Parecía imposible pero después de 7 años que ha durado la recogida de pruebas en un caso de corrupción urbanística, han condenado a 17 años por 14 delitos de prevaricación, cohecho pasivo, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, y fraude de subvenciones, a doña María Victoria Pinilla.
Esta señora es la ex alcaldesa de la localidad de La Muela (Zaragoza), un lugar de 5.000 habitantes. En los 24 años en los que ocupó el cargo le dio tiempo a la mujer a hacer todo eso de lo que es acusada.
Después de siete años de de investigaciones en la llamada ‘Operación Molinos’, y de un juicio que ha durado tres meses y en el que se sentaron en el banquillo 36 personas, además de los 17 años de cárcel para ella, hay también una inhabilitación para ejercer cualquier cargo público durante 78 años. (Creemos que “se han pasado”, pero esto lo hacen para que se vea que los jueces son muy… así, ¿no?). Y además de todos esos cargos, una multa de 9,9 millones de euros.
Están también implicados sus tres hijos, su ex marido, una hermana, y un primo. Todos con diferentes penas de cárcel y multas.
Es, sin duda, el caso de mayor corrupción urbanística de Aragón. Increíble, pero cierto.
María Victoria Pinilla hizo una plaza de toros, un polideportivo, tres museos; el autobús del pueblo a Zaragoza era gratis… La verdad es que lo que hizo estaría fuera de lugar (claro, por eso viene el ataque) pero fueron cosas de bienestar social. También hizo cosas estrafalarias como pagar viajes para llevar a la gente a divertirse a Cancún y otros sitios, y… cuando dejó el cargo dejó también unos 25 millones de euros de deudas (en un pueblo de 5.000 habitantes).
Nos ha sorprendido el rigor (estilo ‘caso Pantoja’) en la sentencia. No creemos que los del ‘caso de las tarjeas black’ vayan a tener una sentencia por el estilo… (Parece que la justicia no se presenta igual para todos).
De esto nos tendrá que decir algo ChezArdilá.
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María Victoria Pinilla, del Partido Aragonés, se dedicó a sembrar molinos de viento cuyos beneficios utilizó para practicar un urbanismo salvaje y malvender gran parte del suelo de la localidad. A cambio se quedaba con suculentas comisiones. La corriente se puso en contra en 2009, cuando fue detenida acusada de delitos y corruptelas urbanísticas junto con otras 36 personas más (entre ellas su marido, sus hijos, otro concejal y numerosos empresarios y técnicos vinculados al urbanismo del municipio). La fiesta se acabó y su sucesora, Marisol Aured, del PP, heredó 25 millones en deudas. Casi 5.000 euros por vecino.
El primer parque de molinos de viento se instaló en 1987. El pueblo tenía entonces 800 habitantes, ahora supera los 5.000. El viento y sus aerogeneradores dieron tanto dinero que su anterior Gobierno levantó una plaza de toros cubierta (dos millones de euros) inaugurada por Julio Iglesias y donde se exhibieron los mejores carteles del momento. Pinilla puso a disposición de sus vecinos tres museos, el de la Vida, el del Aceite y el único museo del Viento del mundo; un gran auditorio (3,2 millones) y un centro deportivo de 19 millones de euros con capacidad para una localidad cinco veces más grande que La Muela.
En el pueblo, considerado como uno de los de mayor calidad de vida de España, se llegaron a costear viajes a República Dominicana, Finlandia, México y Canadá, por citar alguno de los lugares paradisíacos que subvencionó el ayuntamiento. También había para los jóvenes: los que quisieran ir a la Universidad, contaban con una beca anual y un programa de Trabajo para el verano. Los ancianos, a los que el Consistorio pagaba viajes a Benidorm, recibían una subvención dependiendo de su salario para ingresar en la residencia municipal.