PABLO IBAR: LE CONDENAN DE NUEVO
No queríamos decir nada, hasta hoy que no nos queda más remedio, aunque algunos de ustedes habrán seguido el caso de Pablo Ibar. Que tiene relación con el famoso boxeador español Urtain (es su sobrino). Este hombre fue acusado en su momento -hace 24 años- de asesinar a tres. En un video poco claro se aseguraba que era
No queríamos decir nada, hasta hoy que no nos queda más remedio, aunque algunos de ustedes habrán seguido el caso de Pablo Ibar. Que tiene relación con el famoso boxeador español Urtain (es su sobrino).
Este hombre fue acusado en su momento -hace 24 años- de asesinar a tres. En un video poco claro se aseguraba que era él. Después en las pruebas de ADN no figuraba él, pero había un material genético que se aproximaba a su genoma. Hasta ahí sabemos.
El caso es que fue condenado a muerte y merced a los esfuerzos de muchas personas -guiadas por su padre y su mujer- se consiguió un segundo juicio que se acaba de celebrar.
En el primero parece que había muchos defectos de forma y un abogado de oficio no estuvo muy brillante. Ahora al parecer el abogado era brillante y activo. Y lo que llama la atención en este caso, es que el fiscal, que estaba jubilado ya, el fiscal que dirigió las pruebas y el convencimiento al jurado para que le condenaran a muerte, volvió para querer ser fiscal del caso, que cosa ¿no?
Y sus últimas palabras fue: “por favor no dejen que este criminal quede libre, porque es un asesino”. Nos llama la atención o bien
el poder de convencimiento que tenía este fiscal de que este hombre es culpable -aunque él asegura que no es y la familia le apoya- pero nos llama la atención de que le fiscal pidiera volver a ser fiscal – aunque ya estuviera jubilado, debe haber alguna ley que le permitiera hacerlo- para volver a acusarle ante un nuevo jurado y el nuevo jurado ha estado tres días escasos, ha visto las pruebas otra vez y otra vez le ha declarado culpable otra vez se tendrá que reunir en unos días para ver qué pena le imponen, pero nos tememos que va a ser la misma.
La nota de prensa nos dice:
“Mazazo demoledor en Fort Lauderdale.
Pablo Ibar, español-estadounidense de 46 años, ha sido declarado culpable.
El jurado ha alcanzado su veredicto unánime poco después de las 10.30 (hora local). Le bastaron tres días y medio de deliberación para entregárselo en un sobre cerrado al juez. La moneda lanzada al aire cayó, al final, del lado del horror.
Ibar, que ha pasado 24 de sus 46 en la cárcel, 16 de ellos en el corredor de la muerte, regresará al infierno en el que ha transcurrido más de la mitad de su vida. El jurado volverá a reunirse el próximo 25 de febrero para acordar una condena. Después el juez decidirá: si el jurado pide muerte, el juez podría rebajarla a cadena perpetua; si piden cadena perpetua, no podría imponer una pena más grave”.
O sea que si el jurado dice “cadena perpetua” ahí se queda, pero si el jurado dice “pena de muerte”, él se lo puede rebajar cadena perpetua
“Desde el día en que la Corte Suprema de Florida consideró que las pruebas que condenaron a Pablo eran "escasas y endebles", la
fiscalía volvió a pedir la pena máxima. Así, administrando una inyección letal, se castigan en Florida los crímenes como el triple homicidio del que se acusa a Ibar.
La emoción desbordaba la sala 6900 del juzgado del condado de Broward, al norte de Miami, despojado hoy de la frenética actividad de los días laborables. A las 10.30 sonaron los habituales golpes en la puerta que separa la sala del juzgado de aquella donde delibera el jurado, con los que el alguacil anuncia que los miembros del jurado van a entrar. Había veredicto. En apenas siete minutos, la suerte estaba echada.
La decisión no es firme. Este puede ser solo un nuevo punto y seguido en una interminable batalla judicial. Pero hoy las fuerzas escasean. “Yo no estoy ya para nada”, decía a la salida Cándido Ibar, padre de Pablo, pelotari vasco que vino a hacer las Américas en los frontones y acabó dedicando 24 años de su vida a demostrar la inocencia de su hijo.
Cándido, vasco noble y poco dado a mostrar sus sentimientos, estaba abatido. Sabedor de que hoy podía haber veredicto, se había despertado poco antes de las cuatro de la madrugada y no logró volver a conciliar el sueño. Al entrar en la sala, se le veía comprensiblemente nervioso. Cuando escuchó el primer "culpable", se agarró la frente con la mano. Con los ojos cerrados siguió escuchando cómo el juez leía el veredicto del jurado, que hallaba a su hijo culpable de todos y cada uno de los cargos. “No se puede entender, esto no me lo esperaba”, decía Cándido a la salida. “Que no alcanzaran un veredicto unánime y el juicio se declarara nulo, sí. Pero esto…”.
El silencio, entre la treintena de personas presentes en la sala, la inmensa mayoría de ellas de la parte de Ibar, era sepulcral. Apenas lo rompían los sollozos de una familia destrozada. Tanya, esposa de Pablo, siquiera pudo hablar con los medios que la esperaban a la salida y hacia los que ha mostrado un enorme cariño durante todo el proceso. Se marchó acompañada de su familia, los Quiñones, otro de los pilares de apoyo de Pablo en este largo proceso que hoy recibe un golpe, si no definitivo, sí absolutamente demoledor.
Los abogados de la defensa hablaban de recursos y de numerosas supuestas irregularidades. Pero el ánimo está por los suelos.
El camino de la apelación dependerá de la condena que se decida, explica Benjamin Waxman, el experimentado abogado que ha defendido a Pablo en este juicio. Si hay condena a muerte, la apelación es directamente a la Corte Suprema de Florida. Si es cadena perpetua, a la corte de apelaciones federal. En cualquier caso, advierte Waxman, estamos ante un proceso que, de nuevo, puede durar años. Seis pasaron entre la condena primera de Pablo y la apelación.
"Ha habido errores. Está claro, yo lo sé, y tengo mucha experiencia en esto", asegura Waxman. "Este jurado ha tenido un trabajo increíblemente difícil. Yo creo en el sistema de jurado. Respeto su proceso, pero creo que se equivocaron. El caso era muy complicado. El ADN [que fue clave en el proceso] es algo extremadamente complejo".
Waxman confía en la fortaleza de los Ibar y los Quiñones. "Pablo es muy fuerte. Somos muchos los que creemos en su inocencia y no va a aflojar", asegura. "La fuerza de esta familia, usted lo ha visto, es increíble.
Pues ahí tenemos a Pablo Ibar… demoledor. Veremos en qué acaba esto, pero de momento volverá al corredor.