PEDERASTIA EN LA IGLESIA: EL PROBLEMA SIGUE AHÍ PORQUE LAS CONDICIONES SIGUEN IGUAL
Pederastia en el Valle de los Caídos: “Nos daba una copita de licor benedictino y abusaba de nosotros” Dos antiguos alumnos del internado de la abadía en los años sesenta y setenta acusan a seis monjes. La orden se niega a hablar y solo dice que se encomienda a la providencia JLP esto me parece durísimo. Está bien que
Pederastia en el Valle de los Caídos: “Nos daba una copita de licor benedictino y abusaba de nosotros”
Dos antiguos alumnos del internado de la abadía en los años sesenta y setenta acusan a seis monjes. La orden se niega a hablar y solo dice que se encomienda a la providencia
JLP esto me parece durísimo. Está bien que se encomiende a la Providencia pero tendrá que decir usted algo.
En el Valle de los Caídos, ahora llamado de Cuelgamuros, también han vivido, y viven, niños. Es un aspecto poco conocido: los monjes benedictinos procedentes de Silos que se instalaron en el lugar en 1958, tras la creación del gran osario de víctimas de la Guerra Civil, contaron desde el principio con un internado de menores que formaban la escolanía. Allí vivían, estudiaban e integraban el coro infantil que cantaba en las misas del monasterio y la basílica. Hoy en día sigue funcionando igual.
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En ese internado, según acusan dos exalumnos, también se han producido abusos de menores. Antonio Arévalo González estudió allí nada más abrirse la abadía, de 1959 a 1961, de los nueve a los 11 años. José G., una década después, de 1967 a 1971, de los 10 a los 14 años. Él lo ha denunciado ya a la comisión de investigación del Defensor del Pueblo y Arévalo afirma que lo hará en los próximos días. En todo caso, EL PAÍS ya ha remitido sus testimonios a esa comisión.
Como habrá marcado esto a estas personas -y a otras- para que después de 60 años se atrevan a ahora a denunciar los casos.
La plaga que, suma y sigue y que no debemos perder de vista que eso no solo “pasó” sino que sigue pasando, por una razón muy simple, porque las condiciones siguen siendo las mismas. Y los inductores a estas barbaries, están sometidos a las mismas presiones. Ahora tendrán más cuidado, es un decir. La sociedad aprieta más claro, pero la raíz del problema sigue ahí porque no han cambiado las condiciones