PEDRO SANCHEZ Y SUS “ONDAS GRAVITACIONALES”
“Las promesas electorales que Pedro Sánchez olvidó repasar en su idílico balance” El presidente evitó referirse a sus promesas de no pactar con Bildu y de recuperar el delito de referendos ilegales. Sobresaliente, cohesionado y sobre todo cumplidor. Con estos adjetivos calificó este martes Pedro Sánchez a su Gobierno y
“Las promesas electorales que Pedro Sánchez olvidó repasar en su idílico balance”
El presidente evitó referirse a sus promesas de no pactar con Bildu y de recuperar el delito de referendos ilegales.
Sobresaliente, cohesionado y sobre todo cumplidor. Con estos adjetivos calificó este martes Pedro Sánchez a su Gobierno y la gestión que ha llevado a cabo durante el primer año de su mandato. Apenas hay compromisos que se hayan quedado en la cuneta. Si acaso media docena y todos ellos por causas justificadas.
El resto de las promesas se han hecho realidad y de forma acelerada, confirmando así que el Ejecutivo de coalición no se ha separado "ni un milímetro" de su agenda "social, feminista, ecologista, digital y de cohesión territorial". Todo este balance tiene un punto de partida tasado: la llegada a La Moncloa, ni un día más.
Así, al margen quedan las promesas hechas antes de las elecciones. Esas no se han sometido al escrutinio ni del propio Gobierno ni del equipo de expertos independientes. Por eso, en el balance que el presidente del Gobierno hizo del año 2020 no hubo ni una sola referencia al compromiso que tantas veces repitió de no apoyar el pacto con Bildu, ni tampoco sobre la promesa de reintroducir en el Código Penal el delito de convocatoria de referendos ilegales.
Más lejos queda aún el "insomnio" que le produciría dar entrada a Unidas Podemos en el Consejo de Ministros o la garantía de que si llegaba al poder traería de vuelta a Carles Puigdemont a España para sentarlo en el banquillo. Tampoco se escuchó nada acerca de reformar la Constitución para limitar al máximo los aforamientos.
Las circunstancias han cambiado y la necesidad de mantener el sostén que le proporcionan Pablo Iglesias y sus aliados marcan un tiempo nuevo, pese a que las promesas que se realizan con la vista puesta en las urnas son las que realmente comprometen a un político ante la ciudadanía. Con ellas son con las que se pide el voto y la confianza de los españoles.
De aquel "le estoy diciendo que con Bildu no vamos a pactar. Si quiere puedo repetirlo cinco veces", ya no queda nada. De hecho, Bildu se ha elevado ya a categoría de socio llamado incluso a formar parte, como asegura el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, a formar parte de la "dirección de Estado".
Con ellos, incluso, el PSOE y Unidas Podemos firmaron el compromiso de derogar completamente la reforma laboral y gracias a ellos Navarra tiene un Gobierno presidido por los socialistas pese a que las elecciones las ganó UPN.
De la misma manera en el baúl de los recuerdos queda la promesa de recuperar en el Código Penal el delito de convocatoria de referendos ilegales, introducido por el Gobierno del PP en 2003 y suprimido por el de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005. Fue un compromiso que Sánchez lanzó, precisamente, en el gran debate previo a las elecciones del 10 de noviembre de 2019, aunque apenas unos días después, acuciado por la necesidad de contar con el apoyo de ERC para sacar adelante la investidura, quedó sepultado.
Ahora ya no figura en ninguna memoria ni balance. Y con él, también enterrada queda la promesa de impulsar una ley para poner fin al control político y al "sectarismo" de TV3.
https://www.elmundo.es/espana/2020/12/29/5feb6bbefdddffcb208b45ff.html