PETER GØTZSCHE AFIRMA QUE LOS PSICOFÁRMACOS MATAN Y NO CURAN
Peter Gøtzsche (Dinamarca, 1949) es profesor de Diseño y Análisis de Ensayos Clínicos de la Universidad de Copenhague (es decir, es un especialista en ensayos clínicos). Gøtzsche se dedica a investigar los fármacos que se emplean en psiquiatría, y su deducción es muy clara: “No a los psicofármacos por sus efectos secun
Peter Gøtzsche (Dinamarca, 1949) es profesor de Diseño y Análisis de Ensayos Clínicos de la Universidad de Copenhague (es decir, es un especialista en ensayos clínicos).
Gøtzsche se dedica a investigar los fármacos que se emplean en psiquiatría, y su deducción es muy clara: “No a los psicofármacos por sus efectos secundarios”.
(Recordemos que ayer nos decía el doctor don Manuel Contreras Domínguez que, en general, casi el 50% de los efectos secundarios de los fármacos, no nos los dicen). Pues bien, este investigador afirma que “todos los psicofármacos (él se dedica especialmente a los antisicóticos, aunque también lo hace con los antidepresivos) son absolutamente ineficaces; crean adicción pero no resuelven el problema”. Dice que “hacen más daño que bien”.
Evidentemente, la clase psiquiátrica media y mayoritaria protesta y no le quieren ni ver, aunque hay algunos psiquiatras que sí (e introducen en sus terapias otros elementos: como la psicoterapia, como el psicoanálisis, y como otras formas no medicamentosas). Pero son sólo algunos psiquiatras
¿En qué se basa este investigador? Se basa en estudios. Cuando algunos psiquiatras le dicen “usted no es psiquiatra”, Gøtzsche les contesta “No necesito ser psiquiatra. Yo soy especialista en ensayos clínicos. He recogido todos los informes de ensayos clínicos que hasta ahora se han publicado, y lo único que puedo constatar es que dichos ensayos demuestran que el placebo (o no medicamento) consigue más ventajas sobre el paciente psiquiátrico que los psicofármacos”.
También recomienda, no obstante, que no se supriman bruscamente puesto que crean adicción, por lo que deberán irse dejando paulatinamente.
En fin, compara los psicofármacos con la lobotomía (operación quirúrgica que destruía conexiones entre la región pre frontal y otras partes del cerebro. Una técnica que se popularizó como el tratamiento para la esquizofrenia, y en 1949 le valió el Nobel de Medicina a Egas Moniz (neurólogo portugués). Obviamente, aunque le hubieran dado el Premio Nobel por ello, más tarde se fue constatando que dicha técnica era una barbaridad, y ha pasado a ser un símbolo de una psiquiatría que “curaba” a los pacientes anulándolos.
Igualmente ocurre en la actualidad cuando se recurre el electroshock (otra barbarie porque actúa mediante una descarga eléctrica, destruyendo, recomponiendo, reacomodando). Y aunque se vean resultados en ocasiones, lo cierto es que se ha cambiado la camisa de fuerza, por la camisa de fuerza química.
Ahí está el trabajo concienzudo de Peter Gøtzsche, un especialista en ensayos clínicos. Tengámoslo en cuenta aunque… creemos que va a tener poco éxito (las multinacionales no quieren permitirse el que los psiquiatras puedan llegar a pensar que más que bien, hacen mal con sus psicofármacos).