PROTESTA EJEMPLAR EN EXTREMADURA ANTE LA TOMADURA DE PELO DE RENFE
Esta noticia es española, y supone un momento de alegría “cañí” (de caña, de tomarse una caña, y de reírse un rato en las tabernas). Ustedes ya saben que no hace mucho se inauguró un nuevo AVE, el de Extremadura-Madrid. Allí fue el presidente del gobierno, Pedro I El Sánchez, el rey Felipe VI, etc. Y todo fue una fiest
Esta noticia es española, y supone un momento de alegría “cañí” (de caña, de tomarse una caña, y de reírse un rato en las tabernas).
Ustedes ya saben que no hace mucho se inauguró un nuevo AVE, el de Extremadura-Madrid. Allí fue el presidente del gobierno, Pedro I El Sánchez, el rey Felipe VI, etc. Y todo fue una fiesta, pero… Ya, desde el primer día las cosas no salieron muy bien. Desde entonces ha habido dos incidencias severas e importantes, y ahora ha habido una nueva tercera incidencia.
La nueva noticia es que, increíblemente, las personas afectadas (siempre son las personas, no los dueños o gestores de los trenes) se lo han tomado, no con humor, sino con un tipo de aceptación que quiere mostrar lo que está ocurriendo.
El hecho fue muy simple: los que fueron de Badajoz a Madrid a pasar el puente, quisieron volver en un ALVIA. Sacaron sus billetes, y tal y cual. Cuando llegaron a tomar el tren en la estación de Madrid, vieron que se retrasaba “un poco”. ¡Un poco! El tren salió con una hora de retraso. Ello supuso que Renfe estaba obligada a devolver el importe del billete a todos los usuarios.
Pero el caso es que habían vendido más de 300 plazas, y en la vía de la estación no había un ALVIA, sino que allí se encontraba un tren normalito y mucho más pequeño, con lo cual, muchas personas se quedaban sin plaza. El caso es que no cabían todos los que habían comprado el billete.
Renfe, muy generosa ella, ofreció a los pasajeros la posibilidad de viajar en autobús, en taxi, etc. pero los pasajeros dijeron “NO, yo he sacado un billete de tren, y voy en el tren”. Y se subieron todos al tren. Con lo cual, se produjo un “overbooking” total. Y los pasajeros sin plaza se sentaron en el suelo (tal como se ve en las imágenes: maletas, familias enteras con niños…). Nadie quiso utilizar los medios de transporte alternativos. Todos quisieron el tren.
Se preguntarán por qué no pusieron un ALVIA. Pues verán ustedes: no lo pusieron porque, el que tenía que conducir el tren, no se presentó a trabajar. Como es preceptivo, tienen un maquinista de reserva, pero, cuando llegó este segundo maquinista, resulta que no estaba capacitado para llevar un ALVIA porque no había hecho el curso de capacitación para esa función. Y uno se pregunta: ¿cómo es que ponen de maquinista de reserva de ese tren a alguien que no puede conducirlo? Por esta razón tuvieron que traer otro tren más chiquitito. Finalmente, después de unas seis horas llegaron a Extremadura, pero sufriendo los suyo todos los pasajeros.
Todo esto nos da la “alegría” de que la gente ha protestado, sí, pero sin ir contra nadie. Simplemente, lo que hicieron fue poner en evidencia la situación.
¿Qué ha hecho Renfe? Decir que es algo “que se va a investigar” … ¿Qué hay que investigar aquí? ¡Aquí no hay nada que investigar! Todo está claro.
De momento han cesado a dos personas, pero esto no arregla el hecho. El caso es que, las razones las desconocemos, pero sí conocemos que estamos hablando de Extremadura, y conocemos que el presidente de dicha comunidad se ha quejado, claro, pero que, si hubiera sido otra Comunidad Autónoma, como Euskadi, Cataluña, no pasaría esto. Pero en Extremadura sí pasa, ¡y de una manera crónica, desde su inauguración con bombo y platino!).
¿Tiene usted algo que decir, señor rey, que estuvo en la inauguración? ¿Tiene usted algo que decir, señor Sánchez, que también estuvo en la inauguración? No, ¿verdad? ¡Son cosas de la Administración!, y por ello han cesado a dos personas (que seguramente son las que menos tienen que ver en el problema).
Nos da alegría la estrategia que ha elegido la comunidad extremeña en este caso: decir “Vamos a ir en el tren”. No obstante, es terrible, porque no está permitido ir de pie, ni ir sentado en el suelo. ¡Es un peligro! Si ustedes sacan un billete y deciden ir de pie, y el revisor les va a pedir que se sienten, sí o sí. O, en otro caso, son capaces de parar el tren y bajarles (ya lo han hecho otras dos veces: la primera vez con los 22 niños de los que les hablábamos hace unos días, y ayer con los “hooligans” del Celtic de Glasgow.
Lo que no dice la noticia es cómo Renfe acepta llevar pasajeros sentados en el suelo, ¡con niños pequeños! ¡Familias enteras de pie! ¡Y los transporta! ¿Qué es esto?
Ministerio de transporte y el Adif, todos ustedes son responsables de este suceso. No se puede transportar a personas sentadas en el suelo en un tren durante casi cinco horas.
JC Afán: Es diferente que los trenes de cercanías, donde sí se puede ir de pie… Es un equivalente al metro.
JLP: ¡Pero no pueden ir sentados en el suelo! Es absolutamente ilegal.
Si nos vamos a la parte económica pues, sí, les van a devolver el dinero, pero… ¡tendrían que devolverles mucho más! Tendrían que darles una indemnización.
Primero porque no era un ALVIA (que es lo que ellos pagaron); segundo, porque el tren era más pequeño e inadecuado; y tercero, por posibles daños y perjuicios. Tendrían que darles una indemnización.
JC Afán: el Ministerio de Transportes tendría que poner una multa a Renfe por haber permitido ese hecho. ¡La seguridad está ante todo! Imagínense que eso hubiera pasado en un autobús, y que la gente tuviera que ir sentada en el pasillo. ¿Qué hubiera pasado si los hubiera parado la Guardia Civil? Como son empresas privadas, los hubiera multado. Pero… ¡Renfe es Renfe! Es decir, el Estado se cuida sus espaldas.
Pero Renfe ahora ha quedado en evidencia porque la reacción de las personas ha sido absolutamente ejemplar: vamos a sufrir todo lo que haga falta para que se ponga en evidencia sus ineptitudes y sus incapacidades organizativas. Es un problema de organización.
¡Todo mal! ¡Todo mal! Lo último es lo peor: que vayan las personas de pie. Es que nos tenemos que poner en la peor de las situaciones posibles: que el tren dé un frenazo. ¿Qué pasaría con todas las personas que iban de pie o sentadas en el suelo? De entrada, Renfe debería haber llenado el tren con pasajeros, y los que no pudieran ir sentados los tendría que haber obligado a ir en autobús. ¡Sí o sí! Pero les dio opción a ir en el tren.
Existe el Ministerio de Transportes, ¿no?
JC Afán: Y esperemos la respuesta sancionadora y contundente del señor ministro Garzón, el ministro de Consumo, porque estas personas son usuarios de un servicio. Igual que preocupan las eléctricas y los servicios energéticos, y demás, pues el señor Garzón debería ser el primero que llegar y pusiera una sanción a Renfe, con responsabilidades a todos los que permitieron ese hecho.
Una situación estertórea, pero, a la vez, ejemplar por parte de la población, corriendo riesgos que no debieron correr. ¡Y sin altercados!
¡A ver qué pasa!