QUÉ PENA DE MONARQUÍA Y QUÉ PENA DE PAÍS
Hoy se ha celebrado el Día de las Fuerzas Armadas, y los actos conmemorativos se han realizado entre la Plaza de la Lealtad y la Plaza de Colón (en Madrid), presididos por el Rey Don Juan Carlos, la Reina Sofía y los Príncipes de Asturias. La ocasión ha supuesto la despedida del Rey Juan Carlos como jefe supremo milita
Hoy se ha celebrado el Día de las Fuerzas Armadas, y los actos conmemorativos se han realizado entre la Plaza de la Lealtad y la Plaza de Colón (en Madrid), presididos por el Rey Don Juan Carlos, la Reina Sofía y los Príncipes de Asturias. La ocasión ha supuesto la despedida del Rey Juan Carlos como jefe supremo militar.
Hemos seguido en directo por la televisión la retransmisión de los actos y lo único que podemos decir al respecto es “¡Qué pena!”... Si, después de lo que han podido ver hoy los Reyes y los Príncipes, estos últimos no deciden irse, sería un pena.
Así como se ha podido ver una inmensa cadena de personas unidas de la mano en el País Vasco, pues en estos actos de Madrid había un puñado de personas -según los medios 'unos cientos'- pero no llegaban a 'unos miles'. La cámara de televisión tenía que cerrar el zoom del objetivo, centrándose en el público, para que no se vieran los huecos y pareciera que había más.
¡Qué pena, qué pena!
Se inició todo con el izado de la bandera en la Plaza de la Lealtad, y posteriormente se realizó el desfile militar -por llamarlo de alguna forma- fue realizado por un batallón de unos 500 efectivos, formado por un grupo de la Guardia Civil, un grupo de la Guardia Real, y tres grupos más pertenecientes al Ejército de Tierra, Ejército del Aire, y a la Armada. Han tardado unos 10-12 minutos en desfilar todos. Pasaron una vez los aviones de la patrulla Águila con el humo con los colores de la bandera española; se ha hecho el homenaje a los caídos por España ante el monumento colocando una corona, ¡y ya!
Posteriormente la Familia Real se trasladó al Palacio Real donde se realizó una recepción a los militares.
De verdad es que nos ha dado pena, penita, pena.
¡Qué ceremonia más pobre, pobre, pobre!, y que pena ver el ambiente y la acogida por parte de la población de todos estos actos. Sinceramente, no creemos que hubiera más de 1.500 personas... ¡Y era domingo, al mediodía, hacía sol, y era el último acto del Rey como jefe de las Fuerzas Armadas. Si hubiera algún interés... ¡alguno más habría ido!
Nosotros nos hemos quedado un poco mudos de ver la situación. En las tomas de la televisión se pudo ver muchas veces los huecos que había en el público...
La pobreza en los actos nos da una idea de cómo está realmente la situación, y la respuesta por parte de la población nos indica que se sigue el criterio de que “no hay mayor desprecio que el de no dar aprecio”.
Todo esto nos da pena, no por los monarcas y la Monarquía, sino por la situación que vive el país: todo esto es señal de que no hay confianza ni apoyo a las autoridades, los políticos ni en todos los elementos que componen las instituciones del país.
¡Veremos a ver que pasa!
Dicen -'dicen'- que después de los actos de hoy ha subido el índice de popularidad a la Monarquía... ¡Mentira! ¡No se lo crean! No crean nada de los índices de popularidad. El español miente como respira -en este tema y en otros, pero en este tema miente muchísimo-.
Después de haber visto hoy en Madrid que un domingo, con una ceremonia cortita, al mediodía, con un sol espléndido sólo fueron cuatro gatos para despedir a un Rey, pues...