QUEIPO DE LLANO: NOCTURNIDAD QUE NOS DA PENA
Exhumación de los restos del general franquista Queipo de Llano y su esposa que se encontraban en la basílica de la Macarena (Sevilla). Estaban enterrados delante del altar mayor. Con premeditación, alevosía y nocturnidad, entraron, sacaron los restos, y a las dos de la mañana se vio salir a una furgoneta negra ¡desde
Exhumación de los restos del general franquista Queipo de Llano y su esposa que se encontraban en la basílica de la Macarena (Sevilla). Estaban enterrados delante del altar mayor.
Con premeditación, alevosía y nocturnidad, entraron, sacaron los restos, y a las dos de la mañana se vio salir a una furgoneta negra ¡desde dentro de la basílica! Como la basílica no es muy grande, es de suponer que la furgoneta se metió hasta casi el altar mayor.
Obviamente, había unas pocas mujeres en la puerta de la basílica, que aplaudieron al paso de los restos del general (representantes del bando nacional). Media hora más tarde apareció una mujer del bando contrario (bando republicano) dando gracias, ya que, por fin, se cumplía el deseo de los familiares de los fallecidos.
Según la versión de la historia actual, se le atribuyen al general más de 45.000 ejecuciones de republicanos. Es decir, las cosas fueron duras y difíciles.
Pero, con estas imágenes nocturnas nos queda una sensación extraña: esa nocturnidad para sacar los restos de un lugar religioso (en principio) nos llama la atención. Y nos llama también la atención que dichos restos volverán a la basílica, pero ya no al altar mayor, sino que se incinerarán e irán al columbario de cenizas. Es decir, volverán al mismo lugar, pero de otra forma.
Lo que nos llama la atención es que, a estas alturas (han pasado más de 80 años), y todavía está ese fervor ahí, de una parte y de otra. Unos llorando a sus antepasados, otros aplaudiendo a los que produjeron esos llantos. ¿Todavía estamos en guerra?
Ni que decir tiene que la extrema derecha no para de decir que este gobierno no dejará descansar en paz a los muertos; pero, también hay que entender a los que tienen de referencia a los muertos por las acciones guerreras de una guerra civil que nunca debió de ocurrir.
En consecuencia, nos da pena la situación. La hermandad de la Macarena procuró que el gobierno no sacara partido y propaganda con esta exhumación tal como hizo cuando se exhumaron los restos de Franco. Por ello allí no había mucha gente. Solo un grupito de seguidores. Pero la imagen nocturna, la mujer diciendo que la virgen de la Macarena ya podrá salir dignamente de la basílica, etc. etc. es de mucha pena. Más aún si pensamos que los restos, las cenizas, volverán a la basílica (aunque no al altar mayor). Es decir, se sigue con ese sentimiento. La nocturnidad y prisas nos recuerda a las historias de Lorca con “los paseíllos” nocturnos de la guerra. Seguimos allí.
La sensación que nos da es una sensación de pena, porque 80 años después se siguen cultivando sentimientos. Parece que no se ha acabado la guerra. ¿No hemos cambiado nada? Todavía hay personas que lloren aquí , y personas que aplaudan allá.
La sensación es pena.