RECORDAR LA HISTORIA AYUDA A REFLEXIONAR SOBRE LA VIOLENCIA QUE ATENTA HOY EN DÍA
Seguimos con la impronta de los acontecimientos de Paris. Las fuerzas de seguridad siguen con la búsqueda del teórico ‘cerebro’ de los atentados realizados el pasado viernes y de otros anteriores ( Abdelhamid Abaaoud , un belga de origen marroquí, de 27 años), así como se busca a uno de los que llevaron a cabo los aten
Seguimos con la impronta de los acontecimientos de Paris.
Las fuerzas de seguridad siguen con la búsqueda del teórico ‘cerebro’ de los atentados realizados el pasado viernes y de otros anteriores (Abdelhamid Abaaoud, un belga de origen marroquí, de 27 años), así como se busca a uno de los que llevaron a cabo los atentados de Paris (Salah Abdeslam, francés de origen belga, de 26 años), y también un tercer sospechoso que actuó con Abdeslam pero del que se desconoce su identidad.
Aunque según el EI en los ataques participaron “ocho hermanos”, las autoridades creen que hubo más de ocho terroristas. En concreto se baraja la posibilidad de 10 personas. De todas ellas, siete fallecieron y tres están en paradero desconocido.
En los registros y detenciones que se han realizado hoy en Francia y Bélgica ha habido algo más que palabras. Tanto es así que en la redada realizada del barrio de Saint-Denis (Paris) dos presuntos terroristas han fallecido (uno como consecuencia del intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad, y una segunda persona –una mujer- al parecer se suicidó haciéndose estallar un cinturón de explosivos). No saben si hay mas terroristas bajo los escombros. Otras cinco personas han sido detenidas. La operación todavía está en marcha.
Tremenda, tremenda, la situación que se está viviendo con esta búsqueda, esta inquietud, este drama.
Un drama que ayer, curiosamente, mostraba dos caras o aspectos en dos partidos de fútbol:
En el estadio de Wembley (Londres) jugó Inglaterra contra Francia, y allí los más de 80.000 espectadores cantaron ‘La Marsellesa’ como homenaje a las víctimas del atentado en Paris.
Pero en el estadio Basaksehir de Estambul (Turquía) jugaron Grecia contra Turquía, y allí no se cantó ‘La Marsellesa’ ni se guardó un minuto de silencio por las víctimas del ataque, sino que los numerosos aficionados hicieron una ruidosa pitada, dieron gritos de ‘Alá es grande’ y otras frases semejantes, así como consignas a favor de Erdogan (el primer ministro turco). (Gritos similares se habían escuchado ya hace un mes en el Turquía-Islandia, durante el minuto de silencio por las víctimas del atentado yihadista en Ankara).
Dos citas deportivas, dos actitudes diferentes. Cada comunidad con su cara, con su parte de la moneda.
La situación general está lejos de terminar. Aquí en España, por poner otro ejemplo, ha dimitido un concejal del Partido Popular (PP) de Asturias, tras escribir en una red social “¡Qué hijos de puta! Y todavía tendremos que acogerlos y respetarlos para que no digan que Europa no es solidaria y cosas de esas. ¡Un puto tiro en la cabeza y fuera!”…
Ahora resulta que todos los solicitantes de asilo y refugiados son yihadistas -o entre ellos hay yihadistas- y por ello, para defender nuestros maravillosos valores, a cada refugiado habrá que darle un tiro en la nuca. En fin… No sabemos si esto merece un comentario… Este señor ha dimitido (o lo “han dimitido”).
Estas son ideas que figuran y que se mantienen con una facilidad violenta tan sencilla como cualquier actitud que desconoce la historia, que desconoce el porqué de las reacciones humanas, de los grupos humanos. Y claro, al desconocerlos, se tira por la calle que más gusta o apetece, o quieren obligar a tomar partido por una cosa u otra.
Nadie en su sano juicio –si es que existe- puede decir que un atentado terrorista sea de alabar. Aunque los que realizen dicho atentado lo alaben, cualquier persona en su estado natural de consciencia no puede aceptar una situación de este tipo.
Ahora bien, tenemos que comprender por qué surgen estas situaciones ya que no son reacciones gratuitas. (Hacemos constar que estamos hablando de la humanidad en general, no estamos hablando de ninguna facción en concreto).
Cuando, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial se produjo el mayor atentado terrorista que haya podido hacer un país sobre otro a lo largo de la historia de nuestra especie: las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki (acto del que no ha habido arrepentimiento por parte del ejecutor), se consideró un acto de guerra más, aunque todos sabemos que no fue un acto de guerra muy ‘normal’, pero… ¿quién le va a recriminar nada al ganador de la contienda?
Por lo tanto, debemos tener un constante recuerdo de lo pasado, así como también buscar el porqué de esa reacción (islámista o la que sea), y con estos datos buscar por qué -acto seguido- suben las Bolsas de valores a nivel mundial, por ejemplo, y suben la ganancias, y sube la venta de armamentos… Hay cosas que llaman la atención.
Creemos que la situación está como para sentarse y pensar y razonar y ver cuál es la mejor estrategia para solucionarla. Pero que no sea el responder con un ‘ojo por ojo, diente por diente’, porque en este caso estaremos continuamente en ese afán en el que unos se sentirán los “buenos”, otros serán sentidos como los “malos” (aunque estos últimos para sí mismos son los “buenos”), y etc. etc. etc….