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¿SABOTAJES DIARIOS EN EL HOSPITAL ENFERMERA ISABEL ZENDAL?

Si no les ha gustado El Editorial, tenemos algo muy cercano a él y que les puede hacer sentir muchas cosas. A nosotros nos ha conmovido. Hemos estado a punto de decirlo como Editorial, pero… No, ¡vayamos al deporte al principio!, lo más importante es estar en forma. Si estás en forma, comerás bien, dormirás bien, te re

 

20210202 isa 3Si no les ha gustado El Editorial, tenemos algo muy cercano a él y que les puede hacer sentir muchas cosas. A nosotros nos ha conmovido. Hemos estado a punto de decirlo como Editorial, pero… No, ¡vayamos al deporte al principio!, lo más importante es estar en forma. Si estás en forma, comerás bien, dormirás bien, te relajarás bien, y pensarás mejor (como Rafa Nadal).

Esta noticia es genial… La recogemos del diario El Mundo:

“Campaña de sabotajes diarios contra el nuevo Hospital Enfermera Isabel Zendal de Madrid”.

¡Vamos a ver! ¡Vamos a ver!... Como español, o como extranjero… ¿Cómo se puede asimilar, en cabeza de quién, que las personas hagan sabotaje a un hospital con gente dentro? Con enfermos, con médicos, enfermeras… ¿Cómo voy a pensar que  las chorreras que vimos en un vídeo que caían durante la ola de frío va a ser un sabotaje? ¿Cómo voy a creer que hay un sabotaje? ¿Qué hay gente de dentro que quiere cortar los cables y todo?...

Fíjense lo que dicen:

“Las instalaciones del Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal están sufriendo desde hace al menos tres semanas sabotajes diarios en sus dos pabellones en los que se atiende a enfermos Covid. Se trata de cables desenchufados, sistemas de ventilación desconectados, tuberías atrancadas, roturas en puertas, interruptores partidos y hasta algún cable cortado. Estas insólitas averías, provocadas en un recinto recién estrenado, están afectando al desarrollo del trabajo de los profesionales e incluso ha provocado que se haya quedado durante algún tiempo sin agua caliente o sin calefacción en zonas concretas de las instalaciones.”

“A esto se suma que se han producido hurtos de taquillas y  otros extraños robos de piezas y dispositivos empleados para la atención de pacientes enfermos con COVID-19.”

“Ante esa tesitura, la dirección del hospital, inaugurado el pasado 1 de diciembre, ha aumentado la seguridad notablemente. En concreto, se han contratado más vigilantes. Ya hasta hay 17 personas empleadas en las cuestiones de los pabellones durante  24 horas al día. Estos vigilantes han recibido la orden de hacer rondas frecuentes y concretas en estos enclaves del hospital donde más sabotajes se producen.”

Vamos a ver: nosotros, los españoles, somos bandoleros, somos sinvergüenzas. Somos nosotros los españoles (no es una misión extranjera de Rusia o China a los que podríamos echar rápidamente la culpa). ¿Nosotros vamos cortar cables, quitar calefacción, etc., a propósito, para estropear la dinámica de sanación de unas personas que están ahí, enfermas? Nos lo preguntamos, de verdad. No nos lo podemos creer. ¡Y que tengamos que meter guardas de seguridad en el Hospital! ¿Esto qué es?

Inevitablemente, como ser humano y español, conozco un poco a nuestra comunidad. Somos sinvergüenzas, tramposos… pero ¿asesinos potenciales?

Inevitablemente, tengo y QUIERO pensar bien, y lo que creo es que ese hospital se ha hecho deprisa y corriendo, tarde, mal y nunca, y tiene tantos cabos sueltos que, en cuanto se ha puesto a funcionar, eso no va. Y seguramente, operarios que todavía están trabajando allí en otras plantas, sí es posible que arramplen con alguna cosa, pero… ¿Qué haya sabotaje, específico, en un hospital?