SE APLACA LA FURIA EN FRANCIA
La calma se impone en Francia después de que la noche falleciera un bombero, en un fuego, una semana después de la muerte de Nahel. Las fuerzas del orden detienen a 157 personas en la sexta noche de altercados, centenares menos que las noches anteriores, Parece ser que la población está muy a favor de la policía: que y
La calma se impone en Francia después de que la noche falleciera un bombero, en un fuego, una semana después de la muerte de Nahel. Las fuerzas del orden detienen a 157 personas en la sexta noche de altercados, centenares menos que las noches anteriores,
Parece ser que la población está muy a favor de la policía: que ya los sondeos indican un apoyo mayoritario a la acción de la policía contra los altercados y con un rechazo todavía mayor en la sociedad a la violencia. El presidente Manuel Macron parece retomar el control de la situación. La estrategia gradual, mensajes de empatía, con indignación por la muerte de Nahel, despliegue policial masivo, mensaje de defensa de las instituciones republicanas, da sus primeros frutos. Esta crisis -al contrario de que lo que pasó con los chalecos amarillos o de las pensiones- fueron diferentes. Aquí las cosas ya se van calmando.
Macron restablece progresivamente el orden en Francia tras una semana de altercados
El Gobierno cree que la estrategia “gradual” con un despliegue policial masivo, pero sin medidas de excepción, contribuye a calmar las protestas por la muerte del joven Nahel
Después de días de violencia y descontrol, el orden se restablece poco a poco en las calles de Francia. Nadie da por concluidos los disturbios que estallaron hace una semana tras la muerte de un adolescente por el disparo de un policía en la periferia de París. Y episodios como la agresión con un automóvil al domicilio de un alcalde el domingo, muestran que en cualquier momento puede suceder una desgracia.
Pero la estrategia “gradual” del presidente Emmanuel Macron —empatía por la muerte del joven Nahel, despliegue policial masivo, defensa de las instituciones republicanas, incluida la policía— parece dar los primeros resultados. El fin de semana la intensidad de los altercados se redujo. Lo que suceda en los próximos días indicará una posible salida de la crisis.
Que la crisis no ha terminado lo evidencia el balance de la sexta noche, la del domingo al lunes: a pesar de los solo 157 detenidos —significativamente menos que los 719 y 1.311 en las dos anteriores—, tres policías y gendarmes resultaron heridos, y se contabilizaron 352 incendios en la vía pública y 331 en vehículos y edificios, según un balance provisional del Ministerio del Interior citado por la cadena France Info. Un puesto de la policía y un cuartel de la gendarmería sufrieron desperfectos.
“Mantendremos el nivel actual de movilización hasta que la calma haya regresado totalmente”, dijo este lunes el ministro del Interior, Gérald Darmanin. Por cuarta noche consecutiva, se movilizaron 45.000 policías y gendarmes por todo el territorio. “El mensaje”, añadió Darmanin, “también será el mismo: firmeza, detenciones y comparecencia ante la Justicia”.
