SE CONFIRMA LA MUERTE DE PRESIDENTE DE IRÁN
Ebrahim Raisí, de “juez de la horca” a guardián de las esencias de la República Islámica de Irán El presidente llegó a sonar para suceder al líder supremo Ali Jameneí. Su figura encarnaba la ortodoxia ultraconservadora, el freno al cambio y la represión Las fotografías de algunos de los al menos 5.000 presos políticos
Ebrahim Raisí, de “juez de la horca” a guardián de las esencias de la República Islámica de Irán
El presidente llegó a sonar para suceder al líder supremo Ali Jameneí. Su figura encarnaba la ortodoxia ultraconservadora, el freno al cambio y la represión
Las fotografías de algunos de los al menos 5.000 presos políticos que las autoridades iraníes ordenaron ejecutar en el verano de 1988 parecen las de la orla de final de carrera de una facultad. En el informe Secretos empapados en sangre, que Amnistía Internacional divulgó más de 20 años después sobre aquella matanza, muchas de esas imágenes muestran rostros de veinteañeros, hombres y mujeres, pero también caras de adolescentes. Esos miles de iraníes perecieron ejecutados aquel verano en Irán y luego fueron sepultados en fosas comunes, después de que una comisión de cuatro fieles del régimen islámico ordenara su muerte. Según numerosos testigos, uno de esos cuatro hombres era Ebrahim Raisí, presidente de Irán desde 2021, fallecido este domingo en un accidente de helicóptero en una zona montañosa cerca de Varzeqan, en el noroeste del país.
Los sucesos de aquel ya lejano 1988 le valieron a Raisí la reputación de ser un magistrado de patíbulo fácil, lo que en Irán se conoce como un “juez de la horca”. Ese oprobio nunca le abandonó a ojos de muchos iraníes, que veían en él un freno al cambio, a un guardián de la ortodoxia ultraconservadora del régimen islámico iraní, cuyo máximo exponente es el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí. Esa tendencia, la de los llamados “principalistas”, es la que ahora controla prácticamente todos los resortes del poder en Irán. En ella militan quienes se oponen a cualquier influencia occidental en Irán, abogan por imponer una obediencia ciega al líder supremo y por avanzar hacia una sociedad islámica a ultranza, regida por el principio teocrático del Velayat-e Faqih, o gobierno de los clérigos.