SEÑOR REY: LOS ESPAÑOLES HEMOS APROBADO, A PESAR DE USTED Y DE LOS POLÍTICOS
Aquí, como es tradición, el rey Felipe VI ha dado su mensaje navideño, y nos ha sorprendido “a todos”, entre comillas: Primero, de pie. Lo ha dado de pie. Dar un discurso de pie es tener prisa o tener inseguridad. No es lo mismo oír a un jefe de Estado sentado en su despacho, en su sitio, seguro, que oírlo de pie en un
Aquí, como es tradición, el rey Felipe VI ha dado su mensaje navideño, y nos ha sorprendido “a todos”, entre comillas:
- Primero, de pie. Lo ha dado de pie. Dar un discurso de pie es tener prisa o tener inseguridad. No es lo mismo oír a un jefe de Estado sentado en su despacho, en su sitio, seguro, que oírlo de pie en un pasillo. ¡Porque así ha estado! En el Palacio Real, sitio donde él no vive. Él vive en el Palacio de La Zarzuela.
- Segundo, nada bien. Su versión como jefe de Estado es que en España este año no se ha hecho nada bien. Nada; nada es nada. No ha resaltado nada bueno de los españoles, de España, ni una sola cosa. Todo lo que reclama es lo malo. Le inquieta la crisis de confianza en la democracia.
Recogemos la noticia del diario El País:
“El Rey alerta de la “inquietante crisis de confianza” en la democracia. Felipe VI advierte de que la bronca política provoca “hastío, desencanto y desafección” en los ciudadanos.”
O sea, ha hablado de lo mal que estamos, ¡y ya! Y se ha ido.
Nosotros hemos echado de menos: algo bueno habrá pasado en el país. Oportunidad más que suficiente para él para remarcarla. En definitiva, eso le viene bien a él también…
Dicen que, si le escriben los discursos, o no… A mí todas esas cosas que dicen de que le escriben los discursos, que él no tiene ni voz ni voto… Yo no me creo en nada de los políticos, ¡nada!, y menos eso. Puede ser que le propongan, pero él tiene la libertad de decir “bueno, esto no lo digo”.
Esto es echar piedras contra el tejado del Gobierno. Claro, porque si él no resalta nada bueno, y todo lo que resalta es malo, salpica al gobierno de Pedro, ¿verdad? Entonces, tremendo, tremendo, tremendo, tremendo…
La sensación de que un jefe de Estado pase así, como corriendo, para cumplir, y que todo lo que diga sea negativo, ni una sola cosa positiva…
¿Qué pasa? Que han opinado: Sumar, Podemos, Partido Comunista, etc., los de siempre, en contra; y a favor el PSOE y el PP, más o menos. Él mismo echa piedras sobre su tejado, y echa piedras sobre el tejado del Gobierno (si es que, como dicen, el Gobierno le escribe el discurso). Porque, a poco que te enteres, te das cuenta de que, ese discurso, lo cojas por no lo cojas, le hace daño al Gobierno y a él y a los españoles que escuchamos y que vemos que se nos cierran todas las puertas. Y pide, igual que el Papa, que seamos mejores, que seamos buenos, que resolvamos problemas…
¡Muchas gracias, muchas gracias! Pero, ¿y usted qué aporta en todo eso? Porque si –como dice usted- es una inquietante crisis de confianza, usted forma parte de esa crisis, ¿no? Si hay una bronca política, usted forma parte de la bronca política. ¿Qué aporta usted, señor rey, para acabar con la bronca política, para acabar con la inquietante crisis de confianza? ¿Qué aporta? ¿Va a recorrer España, las Comunidades Autónomas? ¿Va a hablar una vez al mes en el Parlamento? ¿Qué aporta usted? Porque, claro, un jefe de Estado debe aportar algo a la situación actual. No solamente pedir.
¡Es que parecía el rey de feudal! Que les pide a sus a sus campesinos que produzcan más, que se porten bien, que no beban cerveza, que no se emborrachen… Bueno, ya, pero… ¿usted qué puede hacer para evitar eso? ¿Qué hace? ¿Qué se le ocurre hacer? Nada. Simplemente decir “no lo hagan”.
Una pena. Una pena, pero fíjense:
- A pesar de usted, Señor Rey, a pesar de Pedro I El Sánchez, hemos llegado y vamos a llegar a 100 millones de turistas, ¡a pesar de ustedes! A pesar de ustedes, los españoles, con todas sus infraestructuras hoteleras, económicas, sociales, nos hemos organizado para ser el segundo país de turismo que ha producido unos ingresos económicos para todos los españoles (para unos más, para otros menos) a pesar de ustedes. Porque ustedes no precisamente han ayudado.
- A pesar de ustedes, se ha formado gente políticamente indiferente pero científicamente válida que inunda Europa con médicos, con arquitectos, con abogados… A pesar de ustedes.
- A pesar de ustedes, los españoles han recogido la oliva y han tenido un récord de recogida.
- A pesar de ustedes, los españoles hemos tenido una recogida récord de vino, a pesar de ustedes y a pesar de que los campesinos tienen poca formación o casi escasa y están totalmente manipulados.
- A pesar de ustedes, señores del Gobierno, hemos tenido buena cosecha de cereales.
A pesar de ustedes nuestros hijos siguen yendo al colegio y a las universidades, aunque los profesores estén mal, aunque haya bullying, aunque haya inquietud, aunque haya inestabilidad.- A pesar de ustedes, los españoles nos estamos organizando a nuestro aire para poder salir, entrar, subir y bajar. Sí, hemos conseguido algo este año, y años anteriores, pero no gracias al aporte que ustedes hacen.
Y eso, por lo menos, deberían de darse cuenta y aportarlo. Aportarlo como un logro del país, un aporte que hace el país a sí mismo y a la Unión Europea, ¡a pesar de ustedes!
Pueden ahorrarse el “a pesar de ustedes”, pero se ha defendido la comunidad española. Con escasísima cultura, con escasísimos medios, con escasísimos recursos, para propagación de otras ideas, se ha defendido del impulso y el impacto negativo que ustedes, como políticos, tratan de crear en las gentes, y crear una distorsión.
El español, en su escasez y en su baja dimensión, ha sabido buscar y buscárselas para producir, para rentabilizar sus recursos, para buscar las maneras de estar. Y aunque muchos se han ido, otros perseveran y se quedan, ante la escasez de vivienda, ante la escasez de trabajo. Son valientes, sí, a pesar de lo que ustedes hacen los españoles somos valientes, porque no nos vamos a la primera. Unos sí, se van a la primera, buscando la vida fácil, pero otros muchos se quedan y perseveran. Viviendo en viviendas inadecuadas, viviendo en habitaciones, pero se quedan. Porque les gusta vivir aquí, porque encuentran la complacencia y la convivencia necesaria.
Porque, no olviden ustedes, si vienen 90 millones de personas a España, no vienen precisamente por el reclamo político que hacen ustedes. Vienen por nuestra geografía, vienen por nuestras playas, vienen por nuestros vinos, vienen por nuestra comida, vienen por nuestros espectáculos, vienen por nuestra arqueología, vienen por nuestros museos, ¡vienen por el ARTE que tenemos! Porque hay otros muchos sitios donde ir, y salvo Francia-París que nos supera, hemos superado a EE.UU. como destino turístico.
Tenemos algo para resaltar y para mostrar, Señor Rey. Y usted, señor rey, jefe de Estado, vive como vive y de la forma en que vive, gracias a los españoles. Gracias a los españoles que no son capaces de pararse a pensar qué sistema político quieren, o no quieren. Lo dejan en manos de los políticos porque su capacidad cognitiva no llega ahí. Se queda en sacar adelante su vida, sus hijos, su trabajo, y sus recursos.
Lo menos que pueden hacer ustedes, y usted en concreto, como jefe de Estado primero acallar tantas correrías: que usted no escribe los discursos, que se los escribe el Gobierno, que usted no puede hacer nada, que usted no puede opinar nada, que usted es un payaso, que usted es un pelele del Gobierno… ¿Es verdad eso? Aclárelo, aclárelo. ¿Es usted el Jefe de los Ejércitos, o no? Según la Constitución sí, ¡o no! Aclárelo, aclárelo.
Si usted quiere que su sistema político, véase monarquía, perviva y perdure, aclare su posición. Porque estamos llenos de bulos, y de comentarios, y de historias.
Un ¡hip-hip hurra! por los españoles este año 2025, porque hemos sabido aguantar, hemos sabido seguir, hemos sabido continuar, hemos sabido producir, hemos sabido adaptarnos complaciente y creativamente. Unos más, otros menos. A pesar de ustedes, los gobernantes; a pesar del Congreso de los Diputados, a pesar de las DANAS, a pesar del COVID, a pesar de todo eso, seguimos aquí, y seguimos dando testimonio, cada uno en su sitio. Otros se van a la primera. Bueno, vale, vale, vale. ¡Siempre los hay de vida fácil! Es que parece que fuera atan los perros con longaniza, ¿verdad?, como se decía antiguamente. Pero no.
¡¡Rompemos una lanza por el año 2025, de las cosas que se han conseguido en España!!
Y esperemos, sin duda, que, efectivamente, como dice usted Don Rey, hay una crispación y un malestar. Claro, claro, claro… Pero toda esa crispación y todo ese malestar no ha roto la convivencia en España, no. Ha creado momentos inestables y malos. Incluso anoche, la Noche Buena, muchas familias han discutido políticamente y han roto. Claro que sí, pero globalmente hemos seguido a pesar de los políticos. Y eso usted lo debería de reconocer. Debería de decir (no es que digamos nosotros que tenga que decir) pero nos gustaría escuchar “a pesar de las dificultades de vivienda, de prestaciones sociales, del lista de espera, de Ley de Dependencia, los españoles seguimos confiando y esperando recuperar una calidad adecuada, y seguimos acudiendo a los sistemas sanitarios, aunque nos hagan esperar un mes, dos meses. Seguimos siendo fieles a nuestros medios que tenemos. Y seguimos esperando la posibilidad de que todas las cosas salgan adelante.
Eso es importante, muy importante.
A pesar de ustedes, por 12º año consecutivo, España ha sido el país con mayor número de donantes y mayor número de trasplantes del mundo. ¿O eso no tiene importancia? ¿no tiene importancia? Tendrá importancia, ¿no? O sea, el país que más trasplantes hace, más con más calidad, y con más eficacia ¡del mundo! ¡Podría decir eso! ¡Podría felicitar a esos colegas: al del helicóptero, al cirujano, ¡al otro…! ¿Por qué no les felicita, señor Don rey?
¡Que alguna cosa buena hacemos! ¡Digo yo! No, usted se queda enganchado a la ronda -en definitiva- de los políticos y del malestar. Recordando eso.
Entonces, no digamos que es un año “horribilis-terribilis”. No.
Ha sido un año en el que nos hemos tenido que ajustar a multitud de problemas, no sólo obviamente personales, sino sociales, culturales, económicos. Hemos tenido que ajustar, y nos hemos ajustado, nos hemos adaptado, y hemos conseguido cosas. ¡Caray! (por no decir lo otro).
Necesitamos que los dirigentes lo reconozcan mínimamente, mínimamente. ¿O qué? ¿Vamos a seguir diciendo los andaluces son unos vagos, los catalanes son maravillosos, los madrileños son unos juerguistas? ¿Vamos a seguir con ese lema, o vamos a hablar de realmente la población española, y lo que hace, y lo que realizamos?
Se acaba de inaugurar en San Sebastián el primer ordenador cuántico de tercera generación más importante del mundo. ¿No lo sabía usted Don Rey? Por ejemplo. ¿Por qué ocurre eso? Y podíamos resaltar, así, pequeños detalles. Pero usted, parece ser que, lo bueno no lo quiere ver por ninguna parte, sólo quiere resaltar lo malo. Parece que tuviera miedo de que lo malo le salpique. Pero no.
Hoy, Día de Navidad, es un buen día para reconocer que hemos pasado un año muy difícil, muy difícil, pero hemos aprobado. Hemos aprobado, como si fuera un examen, y lo hemos pasado.
A pesar de la ineficacia de los políticos de Asuntos Exteriores, de Defensa, de Jefe de Gobierno… A pesar de todo eso lo hemos pasado. Gracias a la iniciativa personal y grupal de diferentes entidades. Lo hemos pasado con superávit. Seguimos debiendo mucho, pero seguimos ganando mucho. Y somos un referencial para muchos países que quieren invertir en España.
Bueno, y ¡ya! ¡ya! Ha sido un momento de exaltación navideña que nos ha dado, ¿verdad? pero estamos un poco cansaditos de siempre tirar el hacha abajo, y abajo, y abajo, a ver si nos cortan los bajos… Pues no, pues no, pues no. Vamos a recordar lo bueno, ¡que lo hay!, y el que no quiera verlo bueno, vale, vale, vale, vale. Que se junten. Pero lo ha habido, y suficiente, y no se ha suspendido. Hemos aprobado, si nos hubieran examinado.
Así que, bueno, sigamos, sigamos, sigamos. Y continuemos con este mensaje de navidad del rey que, bueno, que es lo que nos ha motivado esta situación.
