SER O NO SER CHARLIE, ESA ES LA CUESTIÓN…
Con motivo de los atentados en la sede del semanario ‘Charlie Hebdó’, empezó a circular por las redes sociales el lema “Je suis Charlie” ( ‘Yo soy Charlie' o también podría ser ‘Todos somos Charlie’), a modo de identificarse con la causa y apoyar al semanario francés. A nosotros nos ha llegado el hashtag varias veces…
Con motivo de los atentados en la sede del semanario ‘Charlie Hebdó’, empezó a circular por las redes sociales el lema “Je suis Charlie” (‘Yo soy Charlie' o también podría ser ‘Todos somos Charlie’), a modo de identificarse con la causa y apoyar al semanario francés. A nosotros nos ha llegado el hashtag varias veces…
Este lema y el logo aparecieron en las redes una hora después de producirse el atentado, y su impulsor es Joachim Roncin (director de la revista Styist). El hashtag #JeSuisCharlie se convirtió en trending topic con más de 2,2 millones de tuits, miles de tuiteros la utilizaron como avatar y se crearon diversas páginas en Facebook con este mensaje. Se ha convertido en un slogan mundial, versionado en varias lenguas, coreado en las manifestaciones de repulsa en diversas capitales del mundo, y copando portadas de medios de comunicación…
No obstante, unos dicen que son de Charlie y lo recalcan mucho, pero hay otros que dicen “Je ne suis pas Charlie” (“Yo no soy Charlie”). Hay otros que dicen que no son de Charlie Hebdo.
Entre estos últimos, nosotros no vamos a rescatar lo que afirma nuestro ‘querido’ Jean-Marie Le Pen (el patriarca de la ultraderecha francesa), quien dice que no es de ‘Charlie Hebdó’ y no va a ir a la manifestación mañana –a la que no le han invitado, además- porque considera que el semanario es ‘anarco-troskista’... No, no lo vamos a poner como ejemplo, pero... hay más personas que dicen “Yo no soy Charlie”.
Nos hemos encontrado con un artículo de David Brooks del diario The New York Times (TNYT) que ha sido publicado en español en el diario El País, y en el cual nos dice lo siguiente: “Yo no soy Charlie Hebdó”. Es un buen momento para adoptar una postura menos hipócrita hacia nuestras propias figuras provocadoras.
A los periodistas de ‘Charlie Hebdo’ se les aclama ahora justamente como mártires de la libertad de expresión, pero seamos francos: si hubiesen intentado publicar su periódico satírico en cualquier campus universitario estadounidense durante las dos últimas décadas, no habría durado ni treinta segundos. Los grupos de estudiantes y docentes los habrían acusado de incitación al odio. La Administración les habría retirado toda financiación y habría ordenado su cierre.
La reacción pública al atentado en París ha puesto de manifiesto que hay mucha gente que se apresura a idolatrar a quienes arremeten contra las opiniones de los terroristas islámicos en Francia, pero que es mucho menos tolerante con quienes arremeten contra sus propias opiniones en su país.… (Continuar leyendo)
El artículo termina diciendo “La masacre de Charlie Hebdo debería ser una oportunidad para poner fin a las normas sobre el discurso. Y debería recordarnos que, desde el punto de vista legal, tenemos que ser tolerantes con las voces ofensivas, aunque seamos selectivos desde el punto de vista social”.
Por lo que aquí escribe, este señor parece bastante equilibrado, ecuánime, y no se va por la calle de en medio…
Desde nuestro punto de vista volvemos a insistir: ¿Por qué se renuncia al análisis de por qué se producen estos aconteceres? ¿Por qué no se quiere analizar la causa por la que surgen estos aconteceres?... Y volvemos a insistir en que nos parecen abominables.
Hoy también aparecía un artículo titulado “Respetando a los caníbales: Europa es cómplice del fundamentalismo islámico”, del periodista Ilya U. Topper, desde Estambul, que dice “Es un problema de Europa y es la responsabilidad de Europa. Los asesinos de los periodistas (si se confirman las sospechas de la policía) son franceses. Nacidos en París. Con apellido magrebí, sí: sus padres proceden del norte de África. Pero esto no disminuye en absoluto la responsabilidad del Gobierno de Francia: estos asesinos pasaron por el sistema educativo francés…” (Continuar leyendo)
Esperamos que nos entiendan en lo que vamos a decir... Nosotros, como médicos, cuando vemos un síntoma buscamos su origen, no tratamos el síntoma sin más. Un paciente puede venir con un dolor de abdomen, le damos un analgésico y se le puede pasar, pero tal vez al cabo de pocas horas desarrolle una peritonitis y se muera. En cambio, si vamos a explorar el síntoma, encontraremos que hay un foco infeccioso, que hay un absceso, y por ello no le daremos ningún analgésico sino que recurriremos a la cirugía, y con ello resolveremos el problema. Hay que ir al origen. Hay que analizar el por qué, y eso no quita para que seamos conscientes de que duele. ¡Claro que duele!
Claro que duele mucho, ¡a quien no le puede doler que unos señores sean acribillados bárbaramente! ¡Muchísimo! Pero cuando uno trata de explicar por qué ocurre esto, pues puede ver que no ocurre por casualidad. Y eso es lo que este periodista del TNYT ha descrito bastante bien a la hora de analizar los hechos, y a la hora de hacernos ver que, por ejemplo, en EEUU este tipo de semanario sería impensable.
Lo importante es darse cuenta del porqué de las cosas, y no tirarse rápidamente al ruedo. Esta forma de actuar es muy propia del español: “¡A ese, a ese…!”, y todo el mundo sale corriendo detrás y le machacan, y nadie pregunta antes “A ese… ¿qué?”.
¡Así vamos, así vamos!