SOLDADOS ESPAÑOLES EN LETONIA: HACIENDO “MARCA ESPAÑA”
“Letonia, la esquina de Europa donde creen en la "invasión rusa en 36 horas" “Riga vive obsesionada con un posible ataque ruso: su Gobierno tiene un plan de guerra de guerrillas para contener al gigante. En una base de la OTAN, 202 soldados españoles participan en maniobras de disuasión a las que Rusia siempre responde
“Letonia, la esquina de Europa donde creen en la "invasión rusa en 36 horas"
“Riga vive obsesionada con un posible ataque ruso: su Gobierno tiene un plan de guerra de guerrillas para contener al gigante. En una base de la OTAN, 202 soldados españoles participan en maniobras de disuasión a las que Rusia siempre responde.
"Si van a las seis de la mañana corriendo en camiseta y pantalón corto, es que son españoles". Así identifican habitualmente en la base militar de Adazi, en Letonia, a los 202 miembros de la Brigada Extremadura, el quinto grupo de españoles que llega a este frío campamento, donde la frontera entre la UE-OTAN y Rusia sufre algunas de sus mayores tensiones.
Los militares españoles comparten unas gigantescas instalaciones compuestas por decenas de hectáreas con soldados de otros nueve países: los otros ocho enviados por la OTAN a esta misión (Canadá, Albania, Italia
, Montenegro, República Checa, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia) además de los propios letones. Esta mezcla es la mayor de todas en los cuatro batallones que la OTAN desplegó en el Báltico y Polonia a raíz de la actuación rusa en Ucrania.
Sólo Canadá, que lidera el equipo internacional y tiene algo más de 300 efectivos, desplegó un contingente más numeroso que el extremeño. Sin embargo, los soldados españoles aportan algo que no ha hecho ningún otro país: los carros de combate Leopardo y vehículos mecanizados de combate de infantería Pizarro, con los que se realizan maniobras a menudo y se refuerza a todo el battlegroup.
El día transcurre con muchos entrenamientos, ya sean conjuntos o por países, haciendo tareas de adiestramiento y probando los Leopard y los Pizarro en condiciones extrañas para estos gigantes blindados, porque el terreno y el clima no tienen nada que ver con los de España.
"Hay días que acabas el turno y no hay mucho más que hacer: algo de deporte, llamar a casa, y a la cama", explican algunos. Tampoco hay muchos días libres: cuatro en total para los seis meses de misión. Es duro pasar seis meses sin ver a la familia, pero al menos tienen facilidades para llamar a diario. Algo que por otro lado es imprescindible para mantener alta la moral de las tropas. Y la de los españoles, explican ellos, debe de ser de las más altas, porque además son el contingente, reconocido por los propios anfitriones, que menos problemas causa. A eso ayudan mucho los cocineros, que de vez en cuando les hacen una paella.
https://www.elmundo.es/internacional/2019/12/06/5dea4b3cfc6c8352398b4679.html