SOMOSIERRA, ATERRADA POR LO QUE SE LE VIENE ENCIMA
Algunos conocerán un pueblito del centro de España llamado Somosierra, limítrofe con Castilla-León, situado a 1.400 metros de altitud, y habitado por 60 vecinos. ¿Qué pasa allí? Pues que van a llevar 40 jóvenes inmigrantes a vivir allí y el pueblo ha dicho que “¡No! ¡No!”. “¡Somos 60 y van a venir 40… y más!”. Los van
Algunos conocerán un pueblito del centro de España llamado Somosierra, limítrofe con Castilla-León, situado a 1.400 metros de altitud, y habitado por 60 vecinos. ¿Qué pasa allí? Pues que van a llevar 40 jóvenes inmigrantes a vivir allí y el pueblo ha dicho que “¡No! ¡No!”. “¡Somos 60 y van a venir 40… y más!”. Los van a meter en una residencia (teóricamente de ancianos) que está en el centro del pueblo y que no está ocupada, y van a ir a vivir además otras cuarenta personas más como asesores. Y el pueblo está aterrado, ¡aterrado!
En la prensa aparece una foto de los “niños” y… ¡qué niños! Unos “niños”… de un talla de unos 17 años que… ¡Vamos! En el pie de la foto aparecida en el diario pone “Dos menores migrantes, a la entrada del centro de primera acogida de Hortaleza”, y claro, uno se dice “¿Estos son menores? ¡Madre de Dios!”.
El caso es que actualmente están en un centro para acogida de menores de Hortaleza (Madrid), un sitio deleznable porque ya no caben (duermen en el suelo, aunque ahora han puesto unas literas… En fin…) y luego tienen que ser distribuidos. No sabemos qué criterio habrán seguido para ahora haber elegido Somosierra, un pueblo en el que hace mucho frío, ¡pero mucho frío! Y en Somosierra está la cosa: que si dicen que sí, que si dicen que no…
En el diario El País viene recogida la noticia:
“Allí, una promoción de chalets sin estrenar les aguarda tras ser reconvertida en residencia. Los trabajos continúan a toda prisa. Hay cajas sin abrir sobre el suelo. Pistolas de silicona por todas partes. Furgonetas de mensajería que llegan cargando palés. Frente a la pausa bucólica del pueblo, alrededor de la residencia hay un ritmo frenético. Como si todo fuera a cambiar en cuestión de días”.
No cabe la menor duda. Y la pregunta es ¿quién decide?, porque el alcalde no…
JC Afán: Depende de quién tenga la titularidad de esa residencia. Si es de la Comunidad y se la ha ofrecido al Ministerio, pues se ha decidido que se van a ir allí. No tienen nada que decir en… Si tiene licencia de apertura, el ayuntamiento no tiene nada que decir; no es competente. Es decir, supongamos que ahora mismo el “pisito” este de la casa que tienen para “demás”, que pertenece a la Comunidad Autónoma, pues que ahora se quedan sin ninguna, y tienen una emergencia y deciden montar ahí un centro de jóvenes para meterlos (porque les ha tocado el cupo. ¿Recuerdan ustedes que estaban tratando de ir colocándolo y demás?). Pues el alcalde ahí no puede decir nada porque no es su casa. Y si eso tiene licencia de apertura… Será “para tercera edad” pero puede decir que “A estos los vamos a preparar para que cuando estén ya en la tercera edad sepan utilizar bien las cosas”. El papel es muy sufrido y se cambia el objetivo, sin más. Siempre se hace de esa forma. ¿Se acuerda cuando la segunda cárcel de Málaga estaba vacía y que no había…? Pues… “¿Quién tiene un hueco?”, “Yo tengo aquí este espacio”…
Pues eso… Hay unos vecinos a favor pero otros en contra, la mayoría. Son 60 vecinos… ¡que de repente les lleven a 40 chavales y más! ¡Y qué chavales! En las fotos ya se ven como hombres; son ‘chavalones’. Alguno de los vecinos dice “Yo pienso en ellos… ¡Con el frío que hace aquí en invierno! ¡Si solemos tener metro y medio de nieve!”.
De verdad que podrían haber elegido otro sitio. Que no se extrañen si de repente hay un movimiento y “desaparezcan” porque se han ido a buscarse la vida (como ha pasado en otros lugares). Pero no: hay hueco, se lo ofrecemos aunque no sean las mejores condiciones.
¡Así vamos!