TARDÍA CONDENA EN GUATEMALA POR UNA MASACRE
Increíble. Se pensaba que esto no iba a ocurrir nunca pero… sí, ha ocurrido. Treinta y cinco años después del suceso , en Guatemala ha sido condenado a 90 años de cárcel el jefe de policía que dirigió el asalto a la Embajada de España el 31 de enero de 1980: Pedro García Arredond o, de 69 años. El comando de la policía
Increíble. Se pensaba que esto no iba a ocurrir nunca pero… sí, ha ocurrido.
Treinta y cinco años después del suceso, en Guatemala ha sido condenado a 90 años de cárcel el jefe de policía que dirigió el asalto a la Embajada de España el 31 de enero de 1980: Pedro García Arredondo, de 69 años.
El comando de la policía entró a sangre y fuego en la sede diplomática, y allí ejecutaron vilmente a 37 campesinos de Quiché (norte del país) que habían ido a protestar para denunciar los atropellos de que eran víctimas por parte del Ejército. Al no encontrar eco en los medios de comunicación, que les cerraron las puertas, decidieron ocupar la sede diplomática, sin más propósito que llamar la atención sobre sus quejas. La policía entró bajo la orden de Redondo: “Que no salga nadie vivo”.
Murieron quemadas 37 personas, entre ellas dos funcionarios guatemaltecos, el primer secretario de la Embajada, y Vicente Menchú (padre de Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992). De aquella barbarie sobrevivieron sólo dos personas: el embajador español y el campesino Gregorio Yujá, quienes fueron llevados a la unidad de quemados de un hospital, pero al día siguiente dicho campesino fue secuestrado del hospital, torturado salvajemente y su cadáver lanzado en el campus de la Universidad Nacional de San Carlos.
En el cortejo fúnebre de las víctimas del asalto, también dos universitarios murieron acribillados por orden de este señor.
Pero fíjense en una cosa: han tardado 35 años...
El resto de las autoridades y miembros del Gobierno del entonces presidente Romeo Lucas García que participaron en la acción, y que durante todo este tiempo han mantenido que los campesinos se habían inmolado haciendo estallar los cócteles molotov que llevaban consigo –algo que, hoy se sabe, es absolutamente falso- ya no están con nosotros, sólo sobrevive el que fuera ministro de la Gobernación, pero es prófugo de la justicia internacional.
De aquella época terrorífica de Guatemala comprendida entre los años 70 y 80 –lo cual no quiere decir que ahora estén mucho mejor- se juzga y condena a este hombre por este caso. ¡A buenas horas, mangas verdes! A buenas horas se hace ‘dis que’ justicia… No creemos que esto sea justicia, pero merece la pena recordarlo, así como recordar a todos aquellos que fueron vilmente asesinados por el mero hecho de ser campesinos y no saber más allá que protestar por su terrible situación (recordemos que en Guatemala se llegaron a organizar “cacerías de indígenas”, a las cuales iban italianos, canadienses, etc. para “cazar” a tiros a indígenas).
¡Ahí está!