TORRA, INHABILITADO
Y a continuación la noticia española del mundo mundial. La recogemos del diario El Mundo : “El Tribunal Supremo inhabilita a Quim Torra por unanimidad. Tendrá que dejar la presidencia de la Generalitat tras haber adquirido firmeza su condena por desobediencia.” De verdad que no tenemos manía a nadie, pero… poder tener
Y a continuación la noticia española del mundo mundial. La recogemos del diario El Mundo:
“El Tribunal Supremo inhabilita a Quim Torra por unanimidad. Tendrá que dejar la presidencia de la Generalitat tras haber adquirido firmeza su condena por desobediencia.”
De verdad que no tenemos manía a nadie, pero… poder tener un ratito de tranquilidad; que Torra se calle un ratito…; que la “torrá” no nos caiga, es de agradecer, verdaderamente. Y no entramos en terrenos políticos, nacionalistas y separatistas, ¿eh?, pero hay personajes en la vida pública –políticos- que verdaderamente dan la tabarra –perdón por la expresión, pero no se nos ocurre otra-. Son incesantes, son incansables… Y este hombre, con falta total de autoridad y consenso catalán (porque, encima es esto. Si al menos se pudiera decir que es una figura que representa a las fuerzas vivas catalanas), pero no representa a nadie. Él se ha sentido Búfalo Bill, e hizo todo lo posible –y mal- para que le echaran (cosa que ha ocurrido ahora). No nos alegramos, pero… que de repente haya un poquito de calma, de sosiego, verdaderamente es…. Además, el Tribunal Superior de Justicia Catalán ha aceptado lo que le pedían. Son facilidades que dio el gobierno central: como la cercanía de los presos. Es decir, hay competencias que son exclusivas, y ahí ya no puede inmiscuirse el gobierno central. Y, sobre todo, porque Torra ha reconocido que “sí, he desobedecido… ¿Y qué?”. No obstante, todavía tiene algunas argucias que proponer, pero parece ser que son de baja calidad y no se atreverá a ello. Por lo tanto, habrá que pensar en elecciones.
Señor Torra: reflexione; reflexione un poco. Reflexione sobre Cataluña, y sobre… el imperialismo español (porque no reconoce a España). Nos recuerda a otra etapa brillante de Otegi, en la cual terminamos todos “otegizados”. Después lo llevaron a la cárcel, allí se calmó, y ahora ha salido y está calmadísimo (muy prudente), aunque de vez en cuando diga alguna cosa… pero es de consumo interno.