TRABAJÓ PARA EL COLEGIO NOTARIAL DE MADRID CASI 30 AÑOS SIN CONTRATO
Esta noticia es muy local, muy parcial, pero… por la curiosidad del hecho la tenemos hoy aquí. Érase una vez una señora, Milagros Martín, que actualmente tiene 61 añosy es viuda desde hace unos años. Su marido trabajaba como oficial de primera en el Archivo General de Protocolos de Madrid, y ambos vivían en la portería
Esta noticia es muy local, muy parcial, pero… por la curiosidad del hecho la tenemos hoy aquí.
Érase una vez una señora, Milagros Martín, que actualmente tiene 61 añosy es viuda desde hace unos años. Su marido trabajaba como oficial de primera en el Archivo General de Protocolos de Madrid, y ambos vivían en la portería del inmueble.
Desde el año 1986 hasta el 2014 (que fue el momento en el que se contrataron los servicios de una empresa privada de vigilancia) realizó las tareas de controlar el acceso al inmueble (portera), y desde entonces "sólo" viene desempeñando todas las otras tareas de las que también le habían ido encomendando a lo largo del tiempo: la limpieza del portal y de los patios, sacar la basura, alimentar la caldera de carbón, etc. etc. Así lo ha hecho durante 29 años.
Lo significativo del hecho es que durante todo este tiempo el Colegio Notarial de Madrid (que es de quien depende el Archivo General de Protocolos) no le hizo un contrato de trabajo, y nunca le ha pagado ni una peseta ni un euro; solamente le daba la posibilidad de residir en la portería del edificio sin tener que pagar ni alquiler ni facturas (primero con su esposo, y después ya viuda). La mujer se conformaba.
Pero resulta que ahora van a hacer unas reformas en el edificio y, tras las cuales, desaparecerá la portería del inmueble, por lo que le han dicho que se marche lo antes posible. Está previsto que las obras comiencen el 1 de septiembre.
Y ahora la señora se encuentra un poco “incómoda” ya que está a punto de quedarse sin trabajo, pero no tiene derecho a paro, y tampoco tiene pensión de jubilación porque nadie ha cotizado a la Seguridad Social por ella durante casi tres décadas.
A todo esto, el Colegio Notarial de Madrid ofreció a la mujer una indemnización de 35.000 euros “por las molestias de la mudanza”, para los gastos que tuviera en el traslado de sus cosas… ¿Qué mudanza cuesta 35.000 euros? La de una casa pomposa… pero creemos que la vivienda de esta señora no será tan grande como para gastarse esa cantidad para vaciarla.
La señora, bien aconsejada, ha dicho que no a esa indemnización. El bufete de abogados que lleva su caso ha interpuesto una demanda de reconocimiento de derechos laborales ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de la Comunidad de Madrid.
Lo que más nos llama la atención es que el Colegio de Notarios tuviera allí a esa señora trabajando con un acuerdo “verbal” para que tuviera bien conservado el Archivo. Y han pasado los años y… ¡como si no existiera!
¿Esto le suele pasar a todo un Colegio Notarial?... Creemos que esto sólo ha pasado aquí.