TREGUA EN GAZA: SIGUEN LAS LIBERACIONES ¡ALELUYA!
Y otra buena noticia de la confrontación palestino-israelí Hamás libera a cuatro mujeres militares israelíes en una ceremonia triunfalista en Gaza Israel pone en libertad a 200 prisioneros palestinos en un proceso de alto el fuego que se mantiene en pie a pesar de las acusaciones mutuas de incumplimiento JLP sí hay acu
Y otra buena noticia de la confrontación palestino-israelí
Hamás libera a cuatro mujeres militares israelíes en una ceremonia triunfalista en Gaza
Israel pone en libertad a 200 prisioneros palestinos en un proceso de alto el fuego que se mantiene en pie a pesar de las acusaciones mutuas de incumplimiento
JLP sí hay acusaciones mutuas de que no se ha cumplido esto, lo otro y lo de más allá, pero se han entregado tres rehenes la semana pasada, hoy cuatro. Todas mujeres. ¡Aleluya! Y 200 prisioneros palestinos ¡Aleluya!
Israel y Hamás han completado este sábado el segundo canje del acuerdo de alto el fuego en Gaza. El movimiento islamista ha liberado primero a cuatro mujeres militares israelíes en aparente buen estado de salud que mantenía como rehenes desde el 7 de octubre de 2023. Lo ha hecho en una efectista ceremonia celebrada en Gaza y retransmitida en directo a todo el mundo. Con esa escenografía triunfalista también ha lanzado el mensaje de que, al menos en apariencia, mantiene las riendas de la Franja, una imagen que el Gobierno de Benjamín Netanyahu buscaba evitar.
Inmediatamente después, Israel ha cumplido, excarcelando a 200 presos palestinos, de los que ha enviado 16 a Gaza y 70 a Egipto, desde donde serán trasladados a Túnez, Argelia y Turquía, países que se han ofrecido a acogerlos. El resto de reclusos ha sido recibido con entusiasmo en la ciudad cisjordana de Ramala por una multitud que los ha llevado en volandas mientras entonaba cánticos de alegría y de apoyo a Hamás y a la lucha armada. El intercambio ha ido acompañado desde primera hora de reproches y acusaciones mutuas de incumplimiento, que muestran la desconfianza entre las partes y la fragilidad de los hilos que sostienen un proceso diseñado para durar meses y desembocar en un alto el fuego definitivo.
El canje ha comenzado por la mañana. Las cuatro jóvenes israelíes han aterrizado a bordo de un helicóptero en un hospital a las afueras de Tel Aviv. Antes habían sido entregadas por los milicianos palestinos a miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que las han transferido a las autoridades israelíes ya fuera de la Franja.
Por cada una de estas militares, 50 reclusos palestinos han abandonado las cárceles israelíes. A diferencia del primer canje, en el que eran sobre todo mujeres y menores con sentencias menores, el de este sábado es más difícil de digerir para los israelíes. 121 estaban condenados a perpetuidad por delitos de sangre y 79, a penas largas.
La mayoría de los que cumplían cadenas perpetuas han sido deportados y no se les ha permitido reencontrarse con sus familias, ni retornar a sus lugares de residencia. La Sociedad de Prisioneros Palestinos ha anunciado que entre ellos se encuentra el considerado decano, Mohamed Al Tous, de 69 años y encarcelado por Israel desde 1985.
Los otros 114 han sido recibidos como héroes en Ramala, la ciudad de Cisjordania en la que tiene su sede la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Ataviados con los chándales grises del servicio de prisiones han ido saliendo a cuentagotas y con relativa rapidez. Algunos aparentaban tan mala salud (el ministro ultraderechista de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha convertido las cárceles en centros de maltrato sistemático) que la multitud abría un pasillo y se limitaba a decirles “Que te cures”.
Los más jóvenes o en aparente mejor forma se abrazaban a sus seres queridos, antes iniciar discursos que iban desde la alegría al agradecimiento a Hamás o al pueblo de Gaza. Algunos salieron directamente con una bandera o una cinta de Hamás en la frente mientras la gente entonaba lemas como: “El pueblo quiere a las Brigadas Al Kasam” (en referencia al brazo armado de Hamás) y “Una bala por otra bala, fuego por fuego, por la libertad de nuestros prisioneros”.
Hamza Matuk, recluso de Hamás, contaba con salir de prisión con 50 años. Lo ha hecho con 32, tras cumplir diez de pena. “No hay palabras para describir mis sentimientos ni mi felicidad”, decía entre abrazo y abrazo. “Solo supe que saldría de la prisión cuando nos sacaban a rastras. No tengo idea de qué voy a hacer conmigo mismo. Me siento perdido, pero sí, me voy a casa”.
“Juro por Dios que durante los últimos cuatro días ni siquiera recuerdo haber bebido un vaso de agua”, aseguraba otro preso liberado, Eyad Yaradat, de Yenín, tras 20 años entre rejas. Se encontraba en régimen de aislamiento, con cadena perpetua y 34 años adicionales.
JLP ahí está. Ahora se reprochan cosas, es lo lógico.