TRISTE CASO DE LA JUSTICIA CHINA
En 2014, un tribunal de Mongolia Interior (subdivisión administrativa de la República Popular China) declaró inocente, 18 años después de su ejecución, a un muchacho que había sido condenado por asesinato y violación de una mujer. Habían encontrado al verdadero culpable... Este caso fue muy mediático por la rareza de q
En 2014, un tribunal de Mongolia Interior (subdivisión administrativa de la República Popular China) declaró inocente, 18 años después de su ejecución, a un muchacho que había sido condenado por asesinato y violación de una mujer. Habían encontrado al verdadero culpable... Este caso fue muy mediático por la rareza de que un tribunal chino se retracte.
La noticia es que ayer viernes, el Tribunal Supremo chino ha declarado inocente, 21 años después de su muerte, a otro joven que tenía apenas 20 años cuando un tribunal chino, en 1995 le encontró culpable de la violación y asesinato de una mujer en las afueras de la ciudad de Shijia Zhuang (provincia de Shandong, a unos 300 km al suroeste de Beijing). El muchacho había confesado tras varios días arrestado, y nunca, ni en su primer juicio ni en el de apelación, llegó a negar los cargos de los que se le acusaban, pese a su gravedad. Fue condenado a la pena capital y ejecutado de un disparo en la cabeza.
Pues bien, resulta que en 2005 un hombre fue detenido en relación con otros tres asesinatos y violaciones de jóvenes. En el interrogatorio los admitió todos y además dijo ser el auténtico culpable en el caso de Shijia Zhuang (en una confesión que incluyó detalles que nunca se habían hecho públicos). Como resultado, este hombre fue condenado a muerte y ejecutado después de que un tribunal le encontrara culpable de los tres asesinatos que se le imputaban pero… no culpable del caso “añadido” que había confesado también. La corte que lo juzgó decidió que no había indicios suficientes, ¡a pesar de la confesión! Desde aquel momento, los padres del muchacho se han dedicado a tratar de limpiar la memoria de su hijo.
El caso es que en el 2014 (cosas de los chinos), 18 años después de haber ejecutado al joven, decidieron hacer un nuevo juicio. El Tribunal Supremo consideró que el caso era lo suficientemente dudoso como para repetirlo puesto que “había habido defectos de forma, no se practicó una autopsia al cuerpo de la mujer asesinada, no se tomaron huellas dactilares ni hubo ninguna prueba de ADN, y además había serias dudas sobre cómo se había conseguido la confesión en el interrogatorio”. ¡Ojo con la justicia china!
Finalmente, ayer viernes, 21 años después, lo han declarado inocente por no haber pruebas suficientes. A pesar de la confesión del verdadero asesino la justicia ha tardado 11 años en decidirse a volver a juzgar al joven y a declararlo inocente. Fíjense: 21 años después, inocente, pero... 11 años después de haber descubierto al verdadero culpable. No obstante, uno de los abogados defensores del joven (que en gloria esté, ¿verdad?) declaró que “el sistema judicial chino ha avanzado muchísimo desde los años 90” (sic). Sin comentarios.
El 99.92% de los juicios en China encuentran culpable al acusado por lo que la anulación de una sentencia es extremadamente rara, y el 99,40% de los ajusticiados en China son de dudosa certeza. Es el país con más presos y con más penas de muerte ejecutadas. Este detalle o estos detalles (en este caso uno de Mongolia Interior y otro de la provincia de Shandong) nos hablan de esta barbarie. Terrible que le digan a la madre (que ahora tiene 71 años) que su hijo es inocente, cuando resulta que fue, hace 21 años, ejecutado de un tiro en la nuca.
Increíble, pero cierto.