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TRISTEMENTE, EN TODOS LOS LUGARES SE CUECEN HABAS

Tres adolescentes han propinado una paliza de tal calibre a un juez de línea en un partido de fútbol –en la categoría de aficionados- que lo han matado. En Almere (Holanda) , país en el que nunca se piensa que pueda pasar nada por el estilo. ¡Así como lo oyen! Estos j&oacu

Tres adolescentes han propinado una paliza de tal calibre a un juez de línea en un partido de fútbol –en la categoría de aficionados- que lo han matado. En Almere (Holanda), país en el que nunca se piensa que pueda pasar nada por el estilo.

¡Así como lo oyen!

Estos jóvenes estaban jugando -con el agravante de que uno de los jugadores es hijo del fallecido-, en un momento determinado pitó una falta o algo por el estilo, se fueron a por él, y le han propinado tal paliza en el campo de futbol, que lo han matado. ¡Delante de su hijo!

Díganme ustedes!...

Hoy juega el Ajax contra el Madrid… ¿con qué fuerza lo hará?

¡Fíjense cómo habrá quedado el hijo!... Y el fallecido suponemos que, como ocurre normalmente en estas categorías, realizan su labor simplemente por afición, por colaborar, por realizar un juego limpio, sin cobrar… ¡Y era el juez de línea!, ni siquiera era el árbitro.

No nos gusta dar este tipo de noticias, pero cuando son tan descarnadas…

Porque, si esto hubiera pasado en Grecia, en Portugal, en Irlanda, en España o en cualquier país de Suramérica, como Colombia –donde andan a tiros por las calles, dicen-, pero... ¡en todos los sitios se cuecen habas!

Los muy honestos y culturales, y los más avanzados… y matan a un árbitro con alevosía, premeditación e intención clara.

Sentimos dar este tipo de noticias.