TRUMP, EL REPUBLICANO, TAL VEZ SEA EL QUE PACIFIQUE LA PENÍNSULA DE COREA
A raíz de las conversaciones a tres bandas que hay actualmente entre Estados Unidos, Corea del Norte y Corea del Sur (donde nos hemos enterado de que altos cargos del Ejecutivo norteamericano se han entrevistado con Kim Jong-un), Donald Trump, en los dos últimos días, ha estado diciendo que todo iba bien de momento per
A raíz de las conversaciones a tres bandas que hay actualmente entre Estados Unidos, Corea del Norte y Corea del Sur (donde nos hemos enterado de que altos cargos del Ejecutivo norteamericano se han entrevistado con Kim Jong-un), Donald Trump, en los dos últimos días, ha estado diciendo que todo iba bien de momento pero que si no había resultados palpables él no se reuniría con nadie.
Pues bien, según la noticia aparecida en el diario El País:
“Kim Jong-un envía un gesto a Trump al dar por acabadas sus pruebas nucleares. Pese al golpe de efecto, Corea del Norte no da indicios de querer renunciar a su arsenal”.
Aunque, al mismo tiempo, en otros artículos de otros medios de comunicación se habla de que Kim Jong-un está dispuesto a dejar parado y guardado su arsenal, sin ni siquiera exigir la retirada de las fuerzas de Estados Unidos de Corea del Sur. Es decir, parece ser que el movimiento va fuerte. Vamos a ver cómo se realizan las historias.
Con esto ya sabemos que se está reacomodando y reinstalando esa zona, donde, las mínimas conversaciones que había entre Corea del Norte y Corea del Sur se realizaban en la frontera. Se están arreglando esos salones y demás para empezar a que haya movimiento de reuniones. Ya se ha abierto el teléfono de comunicación directa entre el Gobierno de Seúl y de Pyongyang (la típica imagen del ‘teléfono rojo’, tal como se montó y se hizo durante la ‘Crisis de los misiles de octubre’ en Cuba, entre Nikita Jrushchov y John F. Kennedy, para que hubiera una comunicación fluida y rápida: que uno no tuviera nada más que descolgar el teléfono y al otro lado se podría poner el otro, sin necesidad de hacer muchos movimientos diplomáticos, y sin mucha intermediación de nadie).
La verdad es que si se consigue que esa zona se enfríe, siempre será algo mejor que lo que había. Que no será perfecto, claro que no; todavía queda mucho por hacer. Pero también hay que saludar los pequeños movimientos que van haciendo que no todo empeore. ¡No todo! No es que vaya mejorando mucho, no, no, pero que algo se enfríe, se le quite tensión (porque es cierto que ha habido momentos de altísima tensión en estos últimos meses entre Estados Unidos, Corea del Norte y Corea del Sur, e incluso Japón), y que ahora con la tutela y la presión por parte de China, se busque una respuesta y una solución, es un alivio.
¡Ojalá! Sería una de esas llamadas jugadas de la historia. Se dice que los presidentes norteamericanos Demócratas siempre han sido los que han hablado de la paz, y los presidentes Republicanos han sido los que buscan las guerras. Esa es la fama, pero… recordemos que a la Guerra del Vietnam le dieron el espaldarazo los Demócratas; a la guerra de Yugoslavia, los que le dieron el espaldarazo fueron los Demócratas; y el que terminó la guerra del Vietnam fue un Republicano (Nixon y compañía). Y así sucesivamente. Aunque haya prototipos, los datos reales de la historia son otros.
En este caso, sería “un pelotazo” (permitan la expresión) el que Donald Trump consiguiera desmontar un lugar de conflicto y punto caliente en la geopolítica internacional, con el tema de Corea del Norte.
¡Que así sea! Nosotros no tenemos inconveniente en ninguna cuestión a este respecto.