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TRUMP FELIZ: PAZ ENTRE LAS DOS COREAS

Trump está feliz: “Los líderes coreanos “ inician una era de paz” tras celebrar una cumbre histórica”. Kim Jong Un estrecha la mano de Moon Jae-in “Una nueva Historia empieza desde ahora. En el momento en que empieza una era de paz”. Es el mensaje que ha inscrito Kim Jong-un, el líder supremo norcoreano, en el libro de

Trump está feliz: “Los líderes coreanos “inician una era de paz” tras celebrar una cumbre histórica”.

20180427 corea 2.jpegKim Jong Un estrecha la mano de Moon Jae-in

“Una nueva Historia empieza desde ahora. En el momento en que empieza una era de paz”. Es el mensaje que ha inscrito Kim Jong-un, el líder supremo norcoreano, en el libro de honor al comenzar una cumbre histórica, la que celebra con el surcoreano Moon Jae-in en la Casa de la Paz en Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada que separa a sus dos países.

Las puertas del pabellón Panmunjak se habían abierto a las 9.28 (2.28 hora española) para abrir paso al líder norcoreano, vestido con un traje de raya diplomática. Con semblante serio, y acompañado de una abundante comitiva de funcionarios y guardaespaldas, descendió los escalones que le llevaban a la línea de demarcación militar, el escalón de cemento que separa las dos Coreas en el Área de Seguridad Conjunta.

Toda una parafernalia, que conocimos muy bien hace muchos años

 Allí, entre las casetas azules reservadas para las conversaciones militares, y al otro lado de la frontera, le esperaba Moon. Inmediatamente, los semblantes tensos se trocaron en sonrisas.”

Ambos líderes -el joven autócrata de 34 años y el antiguo abogado de derechos humanos de 65- intercambiaron unas palabras y un fuerte, y largo, apretón de manos. Kim atravesó la marca de cemento para convertirse en el primer líder norcoreano que pisaba suelo del 20180427 corea.jpegsur. Todo transcurría de acuerdo con el guión.

Hasta que Kim decidió saltárselo. Con un gesto, invitó a Moon a cruzar al otro lado de la frontera. Tomado por sorpresa, pero de buen humor, el presidente surcoreano aceptó de buen grado. Los dos, tomados de la mano espontáneamente, saltaron a suelo del Norte para estrecharse allí también la mano, entre suspiros ahogados de asombro -y fuertes aplausos- de los presentes.

EEUU por supuesto, celebra la unión de estas dos Coreas, y Donald Trump se apunta el tanto, que yo creo que, es por él. Por las presiones que ha ejercido.