VERGÜENZA POR LA IMPUNIDAD ANTE HECHOS COMO EL INCENDIO DE GUADALAJARA
En nuestros confines españoles (que son muy finalistas), tenemos que decir que en el polígono industrial del municipio de Chiloeches (provincia de Guadalajara) tenemos un gran incendio en la nave de una planta ilegal de reciclaje de productos industriales (que actualmente ya está controlado, pero que hasta hoy estuvo a
En nuestros confines españoles (que son muy finalistas), tenemos que decir que en el polígono industrial del municipio de Chiloeches (provincia de Guadalajara) tenemos un gran incendio en la nave de una planta ilegal de reciclaje de productos industriales (que actualmente ya está controlado, pero que hasta hoy estuvo ardiendo fuera de control). Dicha nave, de la empresa KUK Medioambiental SL, acumula en su interior 20.000 toneladas de productos tóxicos (disolventes y otros residuos peligrosos).
La pregunta es: ¿y la actividad de esta empresa desde cuándo ocurre?... Pues desde hace varios años ya que han pasado varios alcaldes y todos han mirado para otro lado sabiendo que esa empresa no cumplía los requisitos. Actualmente carecía de autorización ambiental para operar desde octubre de 2015, y fue clausurada en junio “por actividad clandestina” y por no disponer “de licencia de apertura” (les recordamos que estamos en agosto). Pero ellos seguían actuando.
Una vez más, la impunidad se nos hace la palabra más clara, y más definida para este país. Ahora, que sigue ardiendo pero el fuego está controlado, preguntan distintas asociaciones en qué medida el aire está contaminado, en qué medida el aire puede ser dañino… Pero las autoridades no han dicho nada específico, y han dicho que “creen” que tal vez haya algún efecto secundario leve…
Lo que nos preguntamos es cómo es que lleva varios años funcionando, con diferentes alcaldes; y a sabiendas de que no tenía permiso de apertura desde junio, nadie hizo nada cuando resulta que albergaba nada más ni nada menos que 20.000 toneladas de residuos tóxicos (productos químicos, disolventes, pinturas y aceites).
¿Cabe esto en alguna cabeza?
Esta situación es algo parecido a lo que ha pasado entre Lavrov y Kerry (y que comentamos en el Editorial de hoy) pero ya aquí en nuestro terruño: una vergüenza. Una vergüenza y algo que pude llegar a ser grave (ojala no llegue a serlo).