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VIOLENCIA Y MUERTE ENTRE LOS AFICIONADOS ‘ULTRAS’ DEL FÚTBOL

Una noticia desagradable y tremendamente luctuosa. Tres horas antes de empezar el partido de fútbol –programado para las 12:00 de la mañana- entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de A Coruña, se liaron a golpes las aficiones radicales de uno y otro equipo –los miembros del Frente Atlético y los del Riazor Blues -,

Una noticia desagradable y tremendamente luctuosa.

Tres horas antes de empezar el partido de fútbol –programado para las 12:00 de la mañana- entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de A Coruña, se liaron a golpes las aficiones radicales de uno y otro equipo –los miembros del Frente Atlético y los del Riazor Blues-, quienes se habían citado por WhatsApp en Madrid Río para enfrentarse antes del partido. En la pelea han participado cerca de 200 personas.

La reyerta se realizó con tal violencia y mala fortuna que un hombre de los Riazor Blues salió muy mal parado. Le propinaron una paliza soberana y posteriormente lo tiraron al río Manzanares.  Tras ser rescatado y extraído del agua, los efectivos del Samur-Protección Civil comprobaron que presentaba un traumatismo craneoencefálico, hipotermia, y estaba en parada cardiorrespiratoria. Consiguieron reanimarlo y lo trasladaron al Hospital Clínico, pero allí falleció.

Se llamaba Francisco Javier Romero Taboada (‘Jimmy’), de 43 años, y era natural de A Coruña.

En total hubo otros 12 heridos y 24 detenidos. Entre los detenidos se encuetran miembros de varias peñas 'ultras': Frente Atlético, de Riazor Blues, de Alkor Hooligans (‘ultras’ del AD Alcorcón), de Bukaneros (‘ultras’ del Rayo Vallecano), y radicales de los Ultras Boys (‘ultras’ del Sporting de Gijón, que en febrero de este año ya tuvieron importantes incidentes con los aficionados gallegos).

¡Imagínense! Las aficiones radicales de uno y otro equipo quedaron tres horas antes para pegarse.

No hay que olvidar que hace 14 años, el aficionado de la Real Sociedad Aitor Zabaleta falleció también en las inmediaciones del Vicente Calderón como consecuencia de una puñalada en una reyerta con los del Frente Atlético.

Desde todos los puntos de vista en general, y desde el punto de vista deportivo en particular, esto es impresentable, pero ahí están esas aficiones, ahí está esta radicalización, y ahí está la barbaridad que genera este radicalismo brutal, que nos cuesta trabajo entender.

Estas barbaridades no han ocurrido sólo en esta ocasión y aquí. No es raro que las hinchadas ultras queden para pegarse; suele ocurrir que se busquen o que queden previamente en un sitio para darse de golpes. Estas personas no andan bien de la ‘azotea’.

Realmente, las situaciones que va generando el deporte son francamente preocupantes en estes áreas. Alguien podría decir que proporcionalmente representan poco para toda la multitud que se mueve… Y sí, es poco, pero no deja de ser terrible que estas personas sigan con los colores y puntos de vista de un equipo ‘x’.

Buen viaje a este señor.

Ojalá, la policía y las leyes algún día –algún día- se decidan a poner un veto a estas hinchadas, cuyos miembros, además, casi todos están fichados y son conocidos y se sabe quiénes son. ¡La cosa tiene guasa!, pero así es.