VIVIR LA ALEGRÍA: BEBER UNAS CERVEZAS, REÍRSE, Y… CASARSE
Hay cosas curiosas. Hay filósofos como Gregorio Luri Medrano (Navarra, 1955) que dicen cosas como la que rescatamos del diario El Mundo: “Filosofía. Gregorio Luri: "Hemos problematizado la alegría, ya no sabemos vivir espontáneamente. Ya no vivimos los placeres sencillos de la alegría, el matrimonio y una cerveza.” “El
Hay cosas curiosas. Hay filósofos como Gregorio Luri Medrano (Navarra, 1955) que dicen cosas como la que rescatamos del diario El Mundo:
“Filosofía. Gregorio Luri: "Hemos problematizado la alegría, ya no sabemos vivir espontáneamente. Ya no vivimos los placeres sencillos de la alegría, el matrimonio y una cerveza.”
“El nuevo ensayo del filósofo navarro denuncia el avance en el mundo actual de un antihumanismo que aparece vestido de pensamiento crítico y que problematiza los placeres sencillos: el amor, el deseo, el anhelo de vivir mejor... Y esa, según Luri, es la verdadera alienación.”
Pues… Que un filósofo me diga que estamos mal porque no sabemos vivir la alegría, el matrimonio y una cerveza… me chirría. Ya no te digo filosofías u otras cosas, no, no… Con un matrimonio, una cerveza, y unas cuantas risas ya está.
Mire usted: se empieza fácil, por la cerveza, se continúa riendo y, si subes la dosis, te casas. El matrimonio es la consecuencia. ¡Vamos a hacer las cosas bien! Usted ha puesto la cerveza la última, pero no, no. La primera es la cerveza, con ella te ríes, y como pierdes un poco el control, con ella te casas.
¡Y este hombre es famoso! ¡Vamos! Gregorio Luri… Los filósofos, que son los que tienen que aportar pensamientos pues… ¡ya ven! Es verdad que también dice otras cosas, pero lo que nos ha llamado la atención es el titular que han puesto en la prensa: unas risas, un matrimonio y una cerveza… ¡y aire! Por eso nosotros decimos que es al revés: una cuantas cervezas, una risas, y seguir con el matrimonio. Ya no te planteas más cosas en la vida. Y, para el guayabo, te tomas otra cerveza y se te pasa.
¡Hay que ponerle humor a la vida! ¡Hay que ponerle humor! Porque si no, nos salpican…